Se trata del médico Carlos Cataldo y el anestesista Rodolfo Biava, quienes fueron oficialmente imputados por el fiscal de instrucción que investiga el caso, Miguel Mauvecín. Según se supo, ambos deberán comparecer la semana que viene para brindar explicaciones sobre el fatal hecho.
Tras ser operado, cordero entró sufrió un paro cardiorespiratorio e inmediatamente entró en estado de coma. Sus familiares, al ver que su estado de salud no se revertía, decidieron trasladarlo a Buenos Aires, donde finalmente murió tras seis meses de internación.
Luego del fallecimiento, los familiares radicaron una denuncia por supuesta mala praxis contra los médicos Cataldo y Biava, al entender que una operación de hemorroides no pudo haber provocado ese desenlace fatal.