miércoles, 6 de octubre de 2010
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Aparentemente los malhechores conocían algunos datos de la familia, ya que los abuelos no desconfiaron en ningún momento. Luego de una charla de unos 45 minutos, los falsos familiares se despidieron sin que las víctimas advirtieran el ilícito.
Al cabo de unos minutos, descubrieron que el dinero ya no estaba donde lo tenían guardado. Inmediatamente radicaron la denuncia correspondiente. Los abuelos vivien en avenida Belgrano al 600.