En el lugar y al momento del hecho se encontraban en la casa una mujer de unos 70 años, una hija de ésta y algunos nietos. Cuando los delincuentes irrumpieron en la casa, de inmediato amenazaron con armas de fuego a los presentes, con el propósito de que no hicieran nada. Uno de los ladrones se dirigió a una habitación y tras revolver todo, encontró una caja en la que estaba el dinero.
Con el botín en su poder, los cacos se dieron a la fuga a bordo de una motocicleta. Según se supo, la plata era de un hijo de la septuagenaria, que aparentemente sería prestamista. Del hecho tomó participación la fiscalía de instrucción en feria que si bien ordenó un importante operativo de búsqueda, hasta el cierre de esta edición no había arrojado resultados positivos. La busqueda de los ladrones se hace dificil, pues no sólo actuaron encapuchados, sino que en todo momento usaron guantes negros para no dejar huellas dactilares.