El primero de ellos ocurrió cuando los delincuentes, ambos de 18 años, se aprestaban a ingresar a una vivienda en la que no estaban sus moradores. En ese momento un vecino advirtió las intenciones de los malhechores y los puso en fuga, no sin antes comunicar el hecho a la policía.
A unas cuadras de allí ambos intentaron arrebatarle la cartera a una mujer que estaba a punto de subir a un colectivo. Merced a la resistencia interpuesta por la mujer, los ladrones no lograron cometer su objetivo y salieron corriendo, al igual que el hecho anterior.
A cuadras de este lugar, los jóvenes continuaron con sus andanzas. Fue así que ingresaron a una casa y robaron dos amoladoras. Los dueños de la propiedad alcanzaron a ver a los ladrones y avisaron a la policía.
Gracias a un importante operativo de búsqueda, los ladrones fueron aprehendidos horas después, aunque no tenían en su poder las amoladoras. Presumiblemente ya las habían vendido, o las escondieron.
El hecho es investigado por el fiscal de instrucción en turno, Miguel Mauvecín.