En determinado momento, un menor lanzó una piedra de importante tamaño contra el patrullero, rompiendo la luneta. De inmediato los uniformados se bajaron y comenzaron a perseguir al menor con la intensión de demorarlo.
Sin embargo, la reacción popular no tardó en llegar. Vecinos del lugar comenzaron a tirar piedras contra los policías, los que debieron pedir ayuda para intentar calmar la situación. Al cabo de unos minutos, todo volvió a la normalidad y el menor pudo ser demorado.
Pero no todo quedó ahí. Según contó la mamá del adolescente en declaraciones radiales, los uniformados dispararon al menos 10 veces en contra su casa, a la que luego ingresaron sin orden judicial, para así arrestar al chico.
Esto motivó en una denuncia en contra de la Guardia de Infantería, por violación de domicilio.