Según se supo, la víctima se llama Edgardo Sánchez, quien hace unos días adquirió una moto valuada en $30.000. Cuando paseaba por calles de la ciudad, se encontró con un puesto de control de tránsito, donde debió detenerse.
En ese momento Sánchez mostró los papeles que le habían entregado en la concesionaria, pensando en que todo estaría bien. Sin embargo, al cabo de algunos minutos, los uniformados le informaron que la documentación estaba adulterada, por lo que debían secuestrarle la moto.
Dolido por el mal momento, Sánchez se dirigió al otro día a la empresa, donde se excusaron por haber cometido un error humano y le entregaron nueva documentación con la que podía retirar la moto.
Curiosamente, en la policía Sánchez se enteró que los papeles eran los mismos que le habían sido retenido, pero corregidos con un corrector. Finalmente, pudo sacar la moto.