El hecho ocurrió casi en la esquina de las calles Prado y Sarmiento, en el ingreso al Sanatorio Privado. Sin embargo, el curioso episodio se inició a bordo de un colectivo que provenía desde Sumalao a esta Capital y en el que viajaban las victimas y la ladrona.
En determinado momento del viaje, la delincuente inició un diálogo con las mujeres, las que le contaron que iban a un sanatorio de la ciudad pues debían realizar unas gestiones. Ni lerda ni perezosa, la ladrona se ofreció a realizarles el trámite, a lo que las víctimas accedieron e ingenuamente le entregaron el dinero.
Al llegar a Prado y Sarmiento, las tres descendieron del colectivo. Pero cuando se disponían a ingresar al centro de salud, la ladrona desapareció rápidamente y se presume que se subió a un remis para darse a la fuga.
Al darse cuenta que habían sido víctimas de una mentira, las damnificadas avisaron a la policía.