En determinado momento, vio que dos jóvenes que estaban a la vera del camino comenzaron a tirarle grandes piedras con el fin de hacerlo detener y robarle la moto. Sin embargo, lejos de parar Soto continuó su camino intentando escapar de los cacos.
Los ladrones, al ver que su modus operandi no había arrojado resultado positivo, se subieron a una moto y comenzaron a perseguirlo hasta que lo alcanzaron. Fue allí que uno de ellos logró asestarle un golpe de puño en la cara, que hizo a Soto perder el control de la moto y caer violentamente al suelo. Seguidamente, los ladrones lo golpearon aún más, le sacaron las zapatillas y escaparon con la moto.
Luego de unos minutos, Soto se dirigió a la policía y radicó la denuncia. Intervino la fiscalía de instrucción en turno, que ordenó un importante operativo para intentar dar los ladrones, pero hasta el cierre de esta edición no había arrojado resultado positivo.