Según se informó, se trata de Roberto Molas y Damián Santillán, quienes a raíz del rechazo del beneficio de salidas transitorias, prendieron fuego a los colchones de sus celdas, y sufrieron principio de asfixia por inhalación de monóxido de carbono y algunas quemaduras. Inmediatamente fueron trasladados al hospital para su atención. Tomó participación personal de la Unidad Judicial N°4.
Molas es hermano de Nelson Molas, uno de los cuatro menores que fallecieron quemados en un incendio en la Alcaidía el año pasado. En el caso de Roberto Molas, este no fue el primer episodio de similares características que lo tiene como protagonista.
No deja de provocar asombro la reiteración de sucesos como el que motiva estas líneas que pone al descubierto la más absoluta irresponsabilidad y falta de cuidados y criterio por parte de las autoridades del penal.
Por lo visto, siguen utilizando colchones de material combustible y los internos poseen elementos como para provocar un incendio en el momento que se les ocurra.
Si a estas “facilidades” se le agrega el ingreso de drogas como denunció tiempo atrás una mujer, es evidente que estamos en presencia de un estado de cosas singularmente grave en el cual los dispositivos que tienen que ver con la seguridad de los presos, no funcionan como es debido.
Téngase en cuenta que las personas alojadas en el Servicio Penitenciario por disposición de la Justicia, se hallan al cuidado del Estado que asume, en estas circunstancias, un compromiso indelegable que deben manejar los integrantes del referido Servicio.
Hechos como el que han protagonizado estos presos o como uno anterior en el cual un recluso se cosió la boca con alambre están dando la pauta de que hay formas extorsivas que manejan los presos con total libertad aprovechando la inoperancia del personal del Servicio Penitenciario.
Cabe preguntarse ¿Qué están esperando los responsables de la cárcel de Miraflores? ¿Otra tragedia con presos achicharrados?
La nueva gestión que asumió el pasado 9 de diciembre ya carga suficientes problemas como para que tenga que anotar un hecho luctuoso en su corta existencia como gobierno.
Felizmente, están -las autoridades-, a tiempo de adoptar las medidas conducentes a impedir esta clase de episodios.