Liliana Garabedián, de 37 años, vecina de Soldati, estudiante del profesorado de inglés era madre de dos hijos, y desapareció en Catamarca el 6 de diciembre de 2010. Al momento de su desaparición Liliana estaba separada de su esposo, al cual había denunciado por violencia en el mes de noviembre del mismo año. Asimismo estaba tramitando la tenencia de sus hijos, motivo por el cual el día 10 de diciembre hubiese tenido una audiencia ante la Jueza de Familia.
La mujer estuvo desaparecida seis días, hasta que el 12 de diciembre, su cuerpo es hallado sin vida, semi-desnudo, y abandonado en la zona de El Pantanillo.
Las circunstancias de su desaparición y posterior muerte se desconocen hasta la fecha, ya que la justicia no ha determinado todavía dónde estuvo durante los días previos al hallazgo.
El resultado de la autopsia, realizada por el Dr. Edgar Gallo Canciani, fue categóricamente refutado por el informe del médico legista proporcionado por la familia. Dicha autopsia se realizó sin que la familia materna, en shock luego de lo sucedido, pudiera proveer un perito de parte. El forense determinó muerte por deshidratación e inanición sin evidencia de rastros de violencia.
Como consecuencia de las dudas que generó el resultado de la autopsia realizada, la familia decidió someter a estudio de dos prestigiosos médicos legistas de la Capital Federal las fotos de la autopsia y el informe oficial.
El resultado de dichos análisis dio como resultado que el cráneo de Liliana tenía un hematoma vital peri craneal, un golpe en la quijada y un intenso surco a la altura del cuello que bien podría haber sido estrangulamiento, no habiéndolo podido determinar sino hasta que se pida la exhumación del cuerpo para corroborar si tiene lesiones en la faringe o tráquea.
En diciembre de 2010 Liliana estaba a punto de iniciar una nueva vida junto a sus hijos. Planeaba regresar a Buenos Aires en el verano y había recibido propuestas laborales de una importante firma automotriz.