Amalia, dijo que el Hospital San Juan Bautista de la Capital, “es un desastre”. Agradeció a la gente que los viene acompañando en este pedido de justicia e invitó a que se sumen a contar su caso, “no se callen, reclamen junto a nosotros”, sostuvo.
En los momentos más difíciles sus vida, la familia Roldán, aun no logra entender por qué Jesica, su hija mayor de tan solo 23 años y madre de un bebe de 1 año y medio, se durmió para no despertar más.
La familia peregrina pidiendo justicia por Jesica y para que no existan más casos de muerte por mala praxis. Las marchas dieron inicio en Fiambalá, lugar de origen de la joven y tuvieron su continuidad en la noche del miércoles en Tinogasta ciudad, lugar que Jesica había elegido para formar su propia familia.
Familiares, amigos, vecinos y compañeros de estudio acompañaron a los Roldán en este pedido desesperado de justicia. “Les agradezco a todos, a la gente de Tinogasta y Fiambalá que nos acompañaron, les pedimos que nos sigan acompañando porque no vamos a parar. Pedimos justicia”, le dijo Amalia, mamá de Jésica a VOCES ESCRITAS.
“Aquellos que les haya tocado pasar por el momento en que estamos pasando nosotros, los invitamos a que reclamen junto a nosotros, no callen les pido por favor, yo he perdido a mi hija y este dolor que llevo adentro, no se lo deseo a nadie”.
La mujer, envuelta en fresco dolor por la pérdida de su hija, dijo que los médicos que atendieron a la joven en el Hospital San Juan Bautista, son junto al nosocomio, un desastre. “Basta de mala praxis.
El hospital de Catamarca es un desastre, me pongo a pensar y no sé porque tuve que llevar a mi hija allí, -porque, porque- si alguien me hubiera pedido que me fuera a otro lado, hoy mi hija tendría que estar a mi lado. No doy más, perdí la mitad de mi corazón”, dijo el medio del dolor y el llanto, Amalia, con su voz quebrada pide justicia y que los asesinos de su hija, vayan preso, “que hagan justicia.
Pido que esos médicos que mataron a mi hija vayan preso, porque la verdad que no sirven para nada, mi hija fue apenas con un cuadro de apendicitis, 23 días hemos sufrido junto a ella. Se durmió y nunca más despertó… nunca más despertó, nunca más…”. Fuente: Voces Escritas.