El petitorio es el siguiente:
Y para reafirmar lo manifestado por el vicegobernador de la provincia , Dr. Dalmacio Mera, en cuanto a que “cuestionó el accionar de la justicia en Santa María”, debo manifestarles, queridos amigos, que todo sigue igual; la querella aun no cuenta con el Expte. completo, y así con estas idas y venidas, que parecería una premeditada jugarreta, llegará la Feria Judicial, con la causa de “Cacho” Julio, diríamos, paralizada. Y hacen ya 122 días del asesinato.
Mientras tanto, no estarían quietos algunos noveles profesionales, que estarían cumpliendo el despreciable papel de “operadores”, a cambio de “favores” en sus causas. Precoz demostración de aquel viejo adagio que “Lo que natura no da, la Universidad no presta”.
Y más, también están saliendo aquellos rastreros que, deshonrando a los pantalones, sólo son capaces de manifestar lo que piensan o creen, amparados en el anonimato. Que vengan aquí, como lo hacemos nosotros, y digan lo que quieran, pero……¡ qué van a venir esos cobardes, pobres diablos, acomodaticios, impúdicos!!.
Nada que venga desde el anonimato nos hará retroceder en nuestro pedido de JUSTICIA, por eso celebramos que los Sres. Legisladores hayan sido informados de nuestra realidad, y que de alguna manera tomen cartas en el asunto.
Como si todo lo que racionalmente no debería suceder (hablamos del Fiscal y Juez de Garantías?), ahora tratarían de justificar el asesinato de “Cacho” Julio en cosas de su vida privada, lo que a nadie de los que fuimos sus amigos nos consta, olvidando o desconociendo además algo tan elemental como el Art. 22 de la Constitución Provincial , que reza: “Las acciones privadas que no ofendan a la moral y al orden público, ni perjudiquen a terceros, están reservadas al juicio de Dios y exentas de la autoridad de los magistrados”.
De cualquier manera, nadie merece que le quiten la vida de esa forma.
Y si en Santa María no dan respuesta LOS QUE DEBEN Y COBRAN PARA HACERLO, se estaría ayudando a madurar el pensamiento de la justicia por mano propia. Más aún cuando hay tantos casos sin resolver, tantas familias sumidas en el dolor, y porqué no decirlo, en la desesperanza.
Por eso amigos, con la frente en alto, con mucha FÉ en Dios que todo lo sabe y, aunque por allí haya algún descocado que diría que si hubiera Dios no habría tantos desnutridos en Africa, sigamos nuestra lucha, sigamos marchando, sigamos viviendo y haciendo las cosas de modo tal que, cuando nuestros hijos piensen en la justicia y la integridad, piensen en nosotros, sus padres.