En realidad, la de hoy fue una ampliación de una primera denuncia radicada el pasado 20 de octubre, y a raíz de que -según indicó el joven que hoy tiene 25 años- la justicia aún no tomó cartas en el asunto.
De acuerdo a lo explicado por su abogado defensor, Víctor Pintos, los policias se aprovechaban de su inmadurez de menor y lo obligaban a robar. El proceder era muy simple: le marcaban los puntos liberados en la ciudad y así cometía los ilícitos en forma tranquila. Luego, los efectivos se repartían parte de botín y el adolescente, al ser menor, era liberado.
Este proceder de los policias se dio mientras el joven tuvo entre 16 y 21 años, y hasta que -ya mayor- fue condenado por un robo. Al cabo de unos años, el joven cumplió la sentencia, salió de la cárcel y prometió no delinquir nunca más.
Sin embargo, los policías volvieron a presionarlo para que robe a cambio de impunidad. Atormentado por ello y luchando internamente por no volver a repetir un pasado delictivo, el joven se dirigió a la justicia y el 20 de octubre pasado denunció a los policías.
Hoy, asustado y temiendo por su integridad física, regresó a los tribunales, amplió la presentación original y exigió seguridad para su persona.