PANORAMA POLíTICO

Un enroque hacia la interna del “proyecto”

Daniel Barros ministro de Desarrollo Social de la provincia es un enroque con mensaje hacia la interna del “proyecto” de la gobernadora Lucía Corpacci, dando señales hacia las lealtades que se mantuvieron inalterables no obstante los vientos “massistas” que comenzaron a surcar el cielo del peronismo catamarqueño desde las PASO de agosto y se profundizaron después de las últimas elecciones de octubre.

miércoles, 20 de noviembre de 2013 00:00
miércoles, 20 de noviembre de 2013 00:00

Parafraseando al “Chapulín Colorado”, es como si desde el gobierno dijeran “síganme los buenos…”, haciendo ostensible las diferencias poselectorales con los renovadores y particularmente el “jalilismo”, más comprometido que Wanda Nara con los mensajes de su enamorado Icardi tras el anuncio de Sergio Massa de ampliar sus dominios territoriales con los intendentes y en el caso puntual de Catamarca “con el Turco Jalil”.

Y también distante del vicegobernador Dalmacio Mera, quien casi de espaldas al Ejecutivo, avanzó con el Foro de Seguridad, en un ensayo paralelo de cómo atacar el principal flagelo que hoy preocupa a la comunidad, que incluso mereció algunos reparos del secretario Juan Pablo Morales.

A Barros como a Capitanich le saltan las lealtades anteriores. Del chaqueño, apenas designado como nuevo Jefe de Gabinete, dijeron que había sido hombre de Menem y de Duhalde antes de acompañar el modelo que venía desde la Patagonia con los Kirchner. Y sobre el ya ex secretario del Ambiente local, surgieron su pasado como ex presidente del IPPS y diputado “saadista”, un interregno como asesor del vicegobernador Hernán Colombo cuando el Frente Cívico no dejaba títere con cabeza entre los “cabecitas negra”, un paso por La Rioja reclutado por un hermano del ex gobernador “Didí” Maza (con Z), y el regreso azaroso pero al cabo triunfal al peronismo vernáculo de la mano de Luis Barrionuevo, que luego le abrió la oportunidad para “abdicar” ante Lucía y alcanzar este pináculo de consideración en la mesa chica del poder “corpaccista”.

Una “bestia” política, Barros supo desarrollar un instinto de conservación casi envidiable para sostenerse incólume en medio de los avatares de la política, y en especial del justicialismo catamarqueño. Dúctil para diálogo y “la rosca”, su misión no será únicamente la de repartir bolsones y acercar nylon después de las tormentas, sino que también estará al servicio de restaurar la interna del PJ –las aguas que mejor navega- y hasta de reintentar alianzas con sus antiguos “jefes”. Un “metier”  para nada sencillo, pero que conoce y le encanta.

Menos alegórica es la asunción de Gustavo Aparicio en Servicios Públicos, donde sin tiempo para divagues deberá reemprender la nunca concluida y siempre difícil tarea de mejorar las prestaciones básicas del agua y la luz, sobre todo. Con el verano encima, escasas lluvias y fuertes vientos, todo parece complicarse para un área crítica del gobierno, que encima debe afrontar las pujas internas de la que muchos esperan sacar tajada antes que arrimar soluciones.

Misión dura si las hay, aunque desde su perfil marcadamente peronista -de los que se quedaron sin obras cuando gobernó el Frente Cívico-, Aparicio promoverá seguramente un recambio de funcionarios que al margen de los negocios con los amigos y parientes procuren lo que el gobierno y la comunidad catamarqueña necesitan y hasta ruegan: que los servicios funcionen.

No muy lejano en el tiempo vendrán la sucesión de Barros en Ambiente, y el también obligado reemplazo del representante de Catamarca en YMAD (Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio) luego de la reciente desaparición física del “arquitecto kirchnerista” en Catamarca, Armando “Bombón” Mercado. Pero eso será otra historia.

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