En la jornada de ayer, se presentó en el marco del juicio contra Modesta Rosa Chumbita y María Amalia García, un mozo que trabajaba en el bar “Richmond”. El hombre de apellido Ávalos aseguró que en la madrugada en que fue encontrado el cuerpo sin vida de Miguel Ángel Cativa en septiembre de 2002 en cercanías de los tanques de la Gruta, las mujeres llegaron al bar y él las atendió.
Según dijo, las mujeres se retiraron en un automóvil Peugeot 504, cuyo conductor no pudo ser identificado por el testigo. Sin embargo, afirmó que no se trataba del joven Cativa, a quien conocía bien ya que habían cursado juntos la escuela secundaria.
Después de retiradas las mujeres del lugar, sostuvo que los encargados de limpiar los baños encontraron el DNI de Cativa y su billetera, los cuales entregaron a la Justicia una vez que se enteraron del violento crimen.
Durante la jornada de ayer hubo varios testimonios, como el de la novia de Cativa y el del esposo de Chumbita, sumado a Ávalos.
El debate por homicidio simple, que se está desarrollando en la Cámara en lo Criminal de Primera Nominación, continuaría mañana desde primera hora con más testimonios.