Desnudando nuevamente la interna de su “barra”, cuyos integrantes se estuvieron tomando a golpes de puños durante los primeros 20 minutos del encuentro, hasta que la policía intervino y optó por desalojarlos.
Desde que ingresaron al estadio de la Liga Catamarqueña y en menos un cuarto de hora, en tres oportunidades se reiteraron los conatos entre los propios hinchas “villacubanos”, que nunca lograron consumar un desafío “mano a mano” entre dos de los supuestos cabecillas de los grupos antagónicos. Finalmente, la policía hizo lo que debía, se introdujo en las gradas, desalojó a revoltosos y arrestó a tres de sus instigadores, previo despliegue con balas antidisturbios y otras maniobras disuasorias que tanto empañan al espectáculo del fútbol.
Otro manchón denigrante en la ya larga como ridícula puja entre los simpatizantes “albirrojos”, que siguen perjudicando al club que dicen “amar”, haciendo ciertos algunos los apodos con que se identifican en sus propias banderas, como esa de “La Banda de los Dementes”. A confesión de partes...