La denuncia fue radicada por la mujer en la Fiscalía General,
acompañada por sus dos hijos, quien además aseguró que fue objeto de una serie
de amenazas de muerte por parte de los efectivos de la Comisaría Octava para no
denunciar el grave hecho.
Según la denunciante, efectivos de la comisaría Octava
ingresaron sin orden judicial a su hogar y realizaron disparos de arma de fuego
-con munición antitumulto-, luego de haber realizado un procedimiento en
inmediaciones del domicilio.
Contó que los dos jóvenes fueron sacados por la fuerza
-aparentemente con la justificación de haber sido sindicados por un delito
previo- y trasladados a la comisaría y que ambos padecieron lesiones de gravedad
como consecuencia del procedimiento.
Uno de ellos habría sufrido una fractura de brazo y perdido
piel, por lo que, según se estima, debería ser sometido a una serie de
intervenciones quirúrgicas. En el medio del operativo, un vecino habría logrado
sacar del medio de la trifulca a un menor de 10 años que aparentemente también
había sido golpeado.
Los jóvenes y la mujer fueron trasladados a la dependencia
policial y alojados en celdas separadas. La mujer denunciante aseguró que tras
desmayarse, despertó en la celda y una uniformada le pidió que se levantara
para ir al baño para hacer una requisa.
Allí, según la versión de la mujer, la policía le pidió que
se sacara la ropa y salió del lugar, y en ese momento ingresó un efectivo
policial, quien la sometió sexualmente.