Los dos profesionales médicos involucrados en un caso de
mala praxis deberán ser sometidos a declaración indagatoria ante las
autoridades judiciales.
La víctima es Gustavo Ortega, de 20 años, quien ingresó a
mediados de junio de 2012 al hospital San Juan Bautista, asegurando sentir un
fuerte dolor abdominal provocado por causas desconocidas.
Los médicos lo atendieron y le ordenaron una serie de
análisis para determinar un diagnóstico, después de haber sido derivado desde
el nosocomio de Villa Dolores, donde le habían detectado apendicitis. Sin
embargo, en el Hospital San Juan Bautista le dijeron que se trataba de una pancreatitis.
Horas después de haber ingresado al hospital, la hermana del
joven pidió el alta médica porque los dolores ya no estaban y los médicos no le
daban el tratamiento correspondiente. Los médicos accedieron al pedido.
Ya de alta, el joven se encontraba trabajando y sufrió una
nueva recaída, y por los fuertes dolores, volvió al hospital, donde insistieron
con que se trataba de una pancreatitis.
Según consta en la denuncia realizada por la familia del
joven, los médicos habrían asegurado que una intervención quirúrgica implicaría
un riesgo demasiado elevado.
Al empeorar el estado de salud del joven, los médicos
resolvieron realizar la intervención quirúrgica. Pero ahora habían cambiado el
diagnóstico aduciendo que se trataba de una peritonitis.
Sin embargo, horas antes de que la cirugía fuera concretada,
la familia recibió la información de que el paciente había fallecido como
consecuencia del grave cuadro clínico. Fue en ese momento, debido a las dudas
generadas, que la familia del joven fallecido, denunció ante autoridades
judiciales la situación.
La denuncia fue investigada por la Unidad de Delitos
Criminales. Ahora con las pruebas y los testimonios, los dos médicos serán
acusados formalmente por los investigadores.