En la mañana de este lunes, desde la vivienda de Fernanda
Brizuela, de 32 años, se comunicaron con el SAME para requerir la inmediata
atención médica.
Según los familiares, la espera que llevaban era de más de
40 minutos, por lo cual decidieron trasladarla en un remis hacia el hospital.
La mujer comenzó a sentirse mal desde la noche del domingo. Fue
a un sanatorio privado y le diagnosticaron "ataque de pánico”. Le dieron una
medicación y volvió a su domicilio.
Sin embargo, en la mañana de este lunes se volvió a sentir
mal y desde su casa se comunicaron con el SAME, pero nunca llegó.
Brizuela trabajaba en la Dirección de Niñez y Adolescencia,
aunque estaba de licencia debido a que padecía de ataques de pánico casi
constantes.
Esto se debería a que el padre de uno de sus hijos la
amenazara con un arma de fuego para que le entregara al niño.
Interviene en el hecho, el fiscal de Instrucción, Miguel
Mauvecín, quien ordenó la autopsia.