El hecho por el cual hoy se conoció esta
nueva condena a Rauzzino, se produjo el 15 de diciembre de 1976 (cuando el sentenciado
era el Jefe de la Policía provincial, durante la gestión del llamado ‘proceso
militar’), a las 3.15 de la madrugada, y ocasión que un grupo de 5 ó 6 personas
de civil, con los rostros cubiertos con pañuelos o antifaces (una de las cuales
vestía uniforme y aparentemente portaba peluca) golpearon la puerta del
domicilio de la familia Ponce, en calle 9 de Julio 1276, en esta Capital.
El grupo, sin mostrar orden de requisa, ni de
detención, ingresó al inmueble portando armas de fuego, trasladando al patio a
Felicinda Santos Ponce y una sobrina de ella, mientras que el que vestía
uniforme, condujo a Griselda del Huerto Ponce al dormitorio de la madre. En la
misma vivienda, fue despertado e interrogado Julio Genaro Burgos.
Posteriormente, y respondiendo a una voz de mando, Griselda del Huerto Ponce y
Julio Genaro Burgos fueron secuestrados en dos vehículos.
Hoy producido el veredicto condenatorio a
perpetua para Rauzzino, el fiscal Vehil Ruiz expresó que "la verdad…, estoy muy
contento, fue una lucha muy dura, muy larga”, describiendo que "tengo el
sentimiento de que esta vez, realmente, se hizo justicia”.
"Y no porque lo diga yo, sino porque la convicción
de los elementos probatorios así lo indican; esto es una sentencia justa que
corresponde para el actuar disvalioso del entonces Jefe de Policía, Rauzzino,
en cuanto a la desaparición y muerte de Burgos y Ponce” ”, remarcó el
magistrado.
Ante los periodistas que lo abordaron al
final de la audiencia, Vehil Ruiz insistió que "fue muy difícil…, fueron muchos
años para hacer el juicio oral; después del juicio oral no compartimos los
fundamentos del entonces tribunal oral, por lo que debimos ejercer el derecho
de recurrir ante el órgano revisor superior, y bueno, ahora nos dieron la razón”.
"Devolvieron la causa para que se trate sobre
la figura de la participación necesaria (de Rauzzino) en el homicidio, que era
muy clarita, era muy evidente –enfatizó-, y finalmente hoy creo que se ha hecho
justicia; no solamente para los familiares, que lo toman este fallo como una reparación,
sino para toda la comunidad porque en definitiva es un delito de lesa humanidad”.
Coincidentemente, Guillermo Díaz Martínez,
ratificó que "hoy se ha hecho verdadera justicia”, reparando en el "valor de
las pruebas, que de manera contundente le dieron identidad a los hechos por
nosotros denunciados y seguimos sosteniendo aún la adversidad y hasta perversidad
de otros fallos adversos”.
"Este veredicto nos da la razón, y nos reivindica
en la convicción de que estábamos en lo cierto”, remarcó el abogado de la
querella, añadiendo que "la prueba está en los rostros y las expresiones felices
de las familias de las víctimas, que aunque no recuperarán a sus seres queridos
tienen la tranquilidad espiritual de que han hecho todo lo posible para que sus
muertes no queden impunes. Ese es el valor de este veredicto”.
Y Noemí Toledo, sobrina y prima de las víctimas
de la represión, Griselda del Huerto Ponce y Julio Genaro Burgos, además de
miembro de la "Casa de la Memoria”, manifestó "estar inmensamente feliz, porque
este es un fallo que nos devuelve la ilusión y las ganas de seguir luchado en
la búsqueda de justicia”.
"Es una jornada histórica para todos nosotros
y la defensa de los derechos humanos de Catamarca y de toda la Argentina”,
destacó Toledo, para concluir que "dedicamos este día a nuestros abuelos,
nuestros tíos, nuestros padres, que se fueron de este mundo sin saber que había
sido de Griselda y de Julio, pero después de hoy y desde el lugar en que se
encuentren podrán sentirse felices porque uno de los culpables de sus muertes
han tenido su condena”.