El docente y ex
candidato del MST andalgalense, Marcelo Orellana, a propósito de una
publicación en su cuenta de Facebook, hizo mención a la paradoja de instalar un
destacamento policial en Minas Capillitas.
En este sentido, aseguró que a partir de la ineficiencia de
los organismos de control "la droga pasa por las narices de las
autoridades", cuestión que la comunidad está aceptando como razonable.
Nunca se puso tan en evidencia la carencia de inversión y organización en este
aspecto, que naturalmente engendra una absoluta sensación de inseguridad, por
la "presunta complicidad" del gobierno local.
Sobre ese particular, y haciéndonos eco del comentario de la
gente, se podría afirmar que Andalgalá
transita por un estado de emergencia en
materia de adicciones como consecuencia del aumento en el consumo, sin que
nadie, aparte de los operativos policiales, haga algo para revertir la
situación y proteger a los adolescentes.
Sería bueno y saludable, que las autoridades, de cualquier
jurisdicción o partido, asuman su rol de conducción comunitaria y de manera coordinada,
se aboquen a buscar la solución a este problema que puede adquirir dimensiones impredecibles, y
siempre perjudiciales, por cierto.