Cristina, madre de Luciana Farías, esposa de Pablo Angelina
que murió en Brasil, dialogó extendidamente con Radio Valle Viejo y relató la
historia de principio a fin.
Según su relato, ella no quería que su hija se casara con
Pablo Angelina porque le tenía miedo debido a su historia tormentosa pasada. Le
pidió varias veces a hija que no lo hiciera, pero no la escuchó.
Finalmente, la acompañó en su casamiento y tuvo que aceptar
que cambiara de vida y en otro país porque su marido (Angelina) quería empezar
una vida nueva con ella y esa vida sería en Buzios.
"El 28 de septiembre se casó. Fui a acompañarla, no quería
entrar y ella me pedía por favor que entrara a la sala de la ceremonia. Salí,
la abracé y lloré mucho. Angelina se acercó a mí y me dijo 'Le prometo que la
voy a cuidar'. Yo tuve una sola respuesta: 'Usted no me prometa, usted cuídela,
porque si algo le pasa a mi hija no va a quedar una piedra sobre la tierra que
yo no mueva hasta descubrir la verdad', contó.
Cristina le había ofrecido que se quede, que ella pronto se
jubilaría y emprendería un negocio familiar del que Luciana también sería
parte. Pero ella quiso seguir su vida con su marido en Brasil.
"No tengo la menor idea de qué iba a trabajar él allá, nunca
me lo dijo. Y hasta donde sé nunca trabajó, es más, mi hija me contó que el 31
de diciembre no tenía cara para salir porque hay una página en Facebook que se
llama Argentinos en Buzios... y me dice 'No tengo cara para salir ma, porque
Pablo estafó a una chica en 600 reales y lo escrachó en esa página'.
Supuestamente él alquilaba casas o cabañas o algo así”, recordó la mujer.
Ya para Navidad, Cristina dijo que le mandó un mensaje a su
hija y que ella le respondió que no estaba siendo feliz. "Yo pensé en la nostalgia de estar
lejos de su madre, de su hermano, de sus sobrinas que las amaba profundamente.
Lejos estaba de imaginarme que ese 'No soy feliz' significara otra cosa”, dijo.
Para año nuevo, el 31 de diciembre, Cristina dijo que recibió
un mensaje de audio por Whatsapp en el que Luciana le pedía que la llamara
urgente. "Hablé por muchas horas a partir de ese momento con mi hija -calculo
que deben haber sido más de dos horas por teléfono-, para tranqulizarla, para
conformarla de alguna manera porque a mí el miedo y el terror me habían invadido
de una manera que no la puedo describir”, relató.
"Nunca jamás la había escuchado así. Si algo caracterizaba a
mi hija era ser una persona alegre, solidaria, de dar todo lo por el otro,
dejar lo que estaba haiendo si alguien le pedía auxilio. Nunca jamás le ví una
crisis de esa naturaleza”, manifestó.
"No había ninguna señal de que se quisiera quitar la vida,
al contrario, ella se quería venir. Si ves las fotos vas a ver que si es una
persona destruida que no quiere vivir o no. Mi hija era una persona que amaba
la vida más que a nada sobre la tierra. Amaba estar conmigo, amaba su
familia... quitarse la vida jamás”, aseguró la mujer.
La madre de Luciana siguió con el relato de los hechos: "A
las 4 de la mañana recibo un mensaje del señor que me dice 'Señora por favor
llame, no tiene misericordia de nadie, se tira al piso, rompe cosas'. Entonces
por supuesto llamo y me atiende él. Me dice 'No quiere hablar'. Yo le dije
'P+ongala al teléfono, póngala al teléfono', y yo todo lo que escuchaba era
como que ella estaba ahogada y le dije 'Hija, hablame, comportate como una
mujer casada, parecés un bebé'... Lejos estoy de imaginarme qué es lo que
estaba pasando en ese momento, lejos estoy de imaginarme. Por eso para mí hay
algo que no cierra. Fue la última vez que hablé con ella, escuché ese ahogo de
ella y no la escuché nunca más”.