Lucas Carrizo, de 19 años, será juzgado por el delito de homicidio doblemente agravado por el crimen de Patrona Cristina Centeno, ocurrido el 7 de julio del año pasado en la villa de Pomán. Según los datos de la investigación, el joven habría anticipado que iba a realizar una “ofrenda de muerte” a San La Muerte.
Los resultados de la autopsia, indicaron que la mujer había sido ejecutada con un cuchillo tipo Tramontina, de entre 40 y 50 puntazos a la altura del corazón y en la nuca.
Según la investigación, el joven regresaba a su casa esa mañana y decidió ingresar a la casa de Centeno con la ayuda de un cómplice que le abrió la puerta y se fugó. Una vez allí, sorprendió a la mujer con un golpe de machete y las posteriores cuchilladas.
El joven fue detenido en Pomán y luego trasladado a Andalgalá para ser indagado en la sede la Fiscalía. En ese momento, relató detalladamente el hecho con total frialdad y se atribuyó la autoría del brutal asesinato.
Después se supo que el joven imputado tiene causas por delitos contra la propiedad y por violencia. La fiscal de la Segunda Circunscripción Judicial, Soledad Rodríguez, había imputado a Lucas Carrizo, por entonces de 18 años, por el delito de “homicidio doblemente calificado por criminis causa y ensañamiento”.