Fernando Rojas fue el único testimonió que se escuchó este viernes durante el Jury de enjuiciamiento contra el fiscal penal Laureano Palacios y fue muy preciso al describir las improlijidades que rodearon desde el mismo momento en que se dio a conocer la muerte de su padre Juan Carlos Rojas.
Dijo que la escena del crimen nunca fue perimetrada, ni preservada y que por el lugar entraba y salía gente. Dijo que por su casa e inmediaciones se acercaron personas y curiosos sin control alguno y que la calle tampoco fue cortada.
Indicó que el Fiscal Palacios nunca se acercó a hablar con él mientras el cuerpo de su padre estaba todavía en la casa y que tampoco recuerda haberlo visto en el lugar.
Relató que todas las acciones que realizaron fueron por recomendación de los policías. "Ellos nos autorizaron a entrar, nos dijeron incluso que ingresáramos a la casa a buscar sillas y sacarlas para el exterior", dijo Fernando.
Ante las preguntas del Fiscal Miguel Mauvecin, Rojas detalló que los policías les entregaron las llaves de la casa y el cuerpo de su padre para que procedan al velatorio y a la sepultura. "Nosotros habíamos decidido que el velatorio sea en la sede del gremio gastronómico y que sea sepultado en el cementerio que está en inmediaciones de la Gruta porque está cerca de la casa de mi hermana y por el verde del parque ya que a mi padre le gustaba la naturaleza", dijo.
Relató que durante el velatorio hubo una reunión del gobernador Raúl Jalil y el líder gastronómico Luis Barrionuevo donde se corrió el rumor de que su padre tuvo una muerte violenta.
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