La decisión se conoció en la previa del inicio del jury por la causa Wika y responde, según explicó, a la “violencia moral” que sufrió en el marco de la causa y a la necesidad de evitar nuevas dilaciones.
Barros señaló que la defensa de Costilla cuestionó en reiteradas oportunidades su idoneidad, acusándolo de “incapacidad técnica” y de actuar “con emotividad antes que con rigor”. Para el ahora exfiscal del jury, esas descalificaciones no fueron críticas jurídicas, sino parte de una “estrategia de dilación”.
“Renuncio porque nada es más importante que la confianza ciudadana en la Justicia. Mi apartamiento no es una rendición, sino un acto de responsabilidad institucional”, sostuvo en su escrito presentado tanto a la Corte de Justicia como al Tribunal de Enjuiciamiento.
Aclaró además que su decisión fue “voluntaria, consciente y prudente” y que busca blindar el proceso contra nulidades futuras.
La semana pasada, Costilla había denunciado penalmente a Barros y a Arturo Herrera Basualdo, secretario de la Corte de Justicia, alegando que ambos habrían intercambiado correos con preguntas para testigos del jury, lo que —según su defensa— comprometía la transparencia del proceso.
Su abogado, Daniel Ortega, también pidió la recusación de Barros y la suspensión del juicio, argumentando dudas sobre su objetividad e idoneidad.
Con la renuncia de Barros, la Corte deberá designar un nuevo fiscal del jury para que el proceso contra Costilla pueda avanzar. Mientras tanto, el inicio del juicio continuará demorado, prolongando una disputa que ya expone tensiones internas en la Justicia catamarqueña y que mantiene bajo la lupa la actuación de fiscales y defensores.