Torres había recibido una condena de tres años de prisión en suspenso tras ser hallado culpable de abuso sexual simple por un jurado popular, fallo que la joven considera insuficiente y revictimizante.
Micaela ya se había expresado públicamente en julio, concentrándose en la plaza 25 de Mayo bajo la consigna de que el fallo constituía una “impunidad disfrazada de condena”. En esta nueva manifestación, estuvo acompañada por amigas y familiares, reiterando su pedido de prisión efectiva para su padre.
"La mentalidad de este hombre es muy peligrosa. Él sigue libre en las calles, yo ya me lo crucé dos veces y no puedo vivir tranquila. Un papel no me protege. Esto tiene que revertirse, tiene que ir preso. En Catamarca no puede haber pedófilos sueltos", afirmó Micaela en diálogo con El Esquiú Play.
Crudo relato de los hechos
La joven denunció que el juez Jorge Palacios ignoró la magnitud del abuso: "Fueron 14 años de abuso, que equivalen a 61.000 hechos en los que me violentó y me torturó para callarme".
Micaela aseguró que su vida cotidiana continúa marcada por el trauma: No puede dormir con tranquilidad, no puede permanecer más de diez minutos en un baño y su día a día está atravesado por miedo y ansiedad.
"Vivo como puedo y lo mínimo sería que él estuviera preso por todo lo que me hizo", agregó.
La joven confirmó que solicitó audiencia con autoridades judiciales, pero aún no obtuvo respuesta: "No quiero que esto se dilate más, no puedo más. Voy a luchar hasta que se haga justicia".
El caso ha generado repercusiones en la comunidad catamarqueña, poniendo nuevamente en debate la aplicación de penas efectivas en delitos de abuso sexual intrafamiliar y la protección de las víctimas.