La novedad se conoció ayer por la tarde y abre una nueva instancia judicial en una de las causas más resonantes de los últimos años en Catamarca.
Con esta resolución, el máximo tribunal penal del país tomará conocimiento de los planteos de los abogados defensores y, luego de analizarlos, definirá si hace lugar o no a los pedidos para revertir las condenas dictadas en octubre del año pasado por el Tribunal Oral Federal (TOF) de Catamarca.
El juicio contra la banda del “Niño J” culminó el 17 de octubre, cuando por decisión unánime, el TOF presidido por el juez Enrique Lilljedahl condenó a ocho personas, entre ellas un guardiacárcel, y absolvió a dos vigilantes por el beneficio de la duda.
Fueron declarados reincidentes y condenados a siete años de prisión:
Jacobo Eliseo “Niño J” Jiménez, su padre Mario Roque Jiménez, alias “Coqui” (61), el chofer Raúl Apud (48), Kevin Emanuel Barros (27), Cristian Miqueas Barros (31), y el guardiacárcel Lucas Brandán (33).
En tanto, otros imputados recibieron penas menores. El taxista Ariel Magno Brandán (49) fue condenado a tres años y seis meses de prisión, mientras que Dayana Giselle Sarmiento (31) recibió una pena de tres años, al aplicarse el criterio de perspectiva de género. Paralelamente, los jueces absolvieron a los guardiacárceles José Alberto Molina (43) y Jorge Raúl Valdez (49).
Tal como estaba previsto, el debate oral se extendió durante aproximadamente un mes. En la audiencia de alegatos, la mayoría de los defensores rechazaron las acusaciones, mientras que la Fiscalía solicitó penas de entre 3 y 9 años de prisión. En ese marco, el fiscal Vehils Ruiz desistió de sostener la acusación contra Molina y Valdez por falta de pruebas y pidió que Lucas Brandán fuera condenado a siete años de cárcel.
La investigación
La causa se inició a mediados de 2021, cuando se detectó el ingreso de drogas al penal de Miraflores, presuntamente con la connivencia de guardiacárceles. De acuerdo con la investigación, las comunicaciones con el exterior para coordinar compras y entregas se realizaban mediante llamadas telefónicas.
La droga era trasladada desde Tucumán a Catamarca, con la presunta participación del padre del “Niño J”, la colaboración de integrantes del entorno Barros y Sarmiento, mientras que el traslado quedaba a cargo del remisero Brandán. Por este esquema, el grupo fue identificado como “la banda de los camellos J”, debido al método utilizado para el transporte de estupefacientes.
Personal de Inteligencia de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de Catamarca y de la Unidad de Investigaciones Judiciales y Delitos Complejos de Gendarmería Nacional – Núcleo Catamarca reunió la información clave que permitió avanzar con los procedimientos.
El dato inicial surgió a partir de información reservada que alertaba sobre un hombre y una mujer que ingerían cápsulas con drogas para trasladarlas desde Tucumán. Una vez en Catamarca, las expulsaban y luego un interno del Servicio Penitenciario Provincial, con beneficio de salida, las volvía a ingerir para introducirlas en el penal y concretar la comercialización.
En agosto de 2022, la pareja de uno de los condenados fue interceptada en un operativo en el puesto caminero de El Portezuelo, departamento Valle Viejo. Allí se secuestró un profiláctico con 11 envoltorios de nylon que contenían 91 gramos de marihuana, además de dos teléfonos celulares, pastillas, dos balanzas y 78 mil pesos en efectivo, entre otros elementos de interés para la causa.
En un primer momento, 11 personas estuvieron implicadas en el expediente, que fue instruido por el fiscal federal Santos Reynoso. Ahora, con la admisión de los recursos, el futuro judicial de los condenados quedará en manos de la Cámara Federal de Casación Penal, que deberá resolver si mantiene o revisa las sentencias dictadas.