Aunque Colombia se destacó como la nación que logró sacar a más población de zonas marginales en los últimos diez años, también presenta las principales ciudades con mayores problemas de desigualdad de Latinoamérica: Bogotá, Barranquilla y Calí, le siguen Catamarca y Buenos Aires, de Argentina; Santiago de Chile y Chillan, en Chile, y Quito, la capital de Ecuador.
Un estudio de la ONU-Hábitat, sobre desigualdad urbana en las ciudades, da cuenta que en México, más de 30 por ciento de las ciudades no están creciendo y 10 por ciento están perdiendo población. Mientras en los últimos cinco años, Brasil ha sacado a 35 millones de sus habitantes de la pobreza, en México 30 millones de personas pasaron de clase media a clase baja.
Actualmente, señala el reporte "El estado de las ciudades en el mundo 2010/2011: Reducir la brecha urbana", ya no se puede medir la "riqueza de las naciones", como señaló Adam Smith, ahora se trata de "la riqueza de las ciudades", megarregiones o corredores urbanos donde se concentran el 18 por ciento de la población mundial, 66 por ciento de la producción económica mundial y 85 por ciento de la innovación tecnológica. Donde el Producto Interno Bruto es tres veces mayor que la proporción de habitantes en relación al país.
El informe explica que el espacio físico crece más rápido que la población, porque las ciudades ya no crecen como en los años setenta y ochenta, por migraciones del campo, sino por el crecimiento natural; promotores inmobiliarios que abren nuevos frentes no por necesidad de más vivienda, sino porque entre el 200 a 500 por ciento de su ganancia provienen de los cambios de uso de suelo.
Estos factores expanden la pobreza a las periferias, pues resulta que el hambre ahora se localiza más en zonas urbanas que el campo. La educación se reduce en zonas marginales, porque tienen que decidir entre comer o estudiar. "Para resolver la pobreza, hay que resolver la marginalidad cultural y política" dice expresamente.
En el informe, para sorpresa de todos, aparece mencionada Catamarca. Según devela, la falta de interés político fue encontrada como el primer factor que limita resolver la exclusión social en Latinoamérica, además de no existir canales de legitimización adecuada y poca credibilidad; "los programas de transformación social no son creíbles".