Mal momento 1. Eduardo Brizuela del Moral debía presidir a las 11 de ayer, un acto en el Salón Exequiel Soria. Enteradas del dato, las mujeres que desde hace 70 días protestan frente a Casa de Gobierno en reclamo de un puesto de trabajo digno, se fueron a buscarlo. Al llegar al lugar, efectivos de la Infantería les impidió el acceso al lugar. Las mujeres, que no tienen la suerte de los mineros chilenos de merecer una visita de Brizuela del Moral, ¡ellas que están tan cerca! nada, lo esperaron, pero el mandatario no bajaba, advertido de la presencia inquisidora de las mujeres. Demoró su bajada todo lo que pudo, y aún más. Fue un mal momento, porque quienes comprendían lo que pasaba, comprenden la pequeñez de un gobierno que ahora persuadido que solo la Infantería puede garantizar paz social. Finalmente bajó y obligado debió destinarles uno de sus preciados minutos a las mujeres (¡esa chusma insolente, que pretende trabajo digno!)
Mal momento 2. Ramón Saadi debía salir ayer a hablar por los medios para desmentir la tapa de La Unión, que aseguraba que el ex gobernador había desistido de participar de la interna partidaria por cargos electivos para el 2011. Ramón decidió entonces instalarse como un parroquiano mas, en una mesa de un bar-heladería en pleno centro. Desde la mesa se ocupó de atender a todos los reporteros y periodistas que se llegaron hasta el lugar para entrevistarlo. Pero paralelamente a las consultas de los periodistas y las largas respuestas de Saadi, el propietario del lugar se mostró molesto por el revuelo que se armó en el interior del salón. Es que Saadi, aunque no es gobernador ni nada, atrae a todo pobre, humilde y pedigüeño que ande suelto por ahí como si lo fuera. El propietario del lugar, con los nervios de punta porque el salón se le llenaba de mendigos, increpó a los acompañantes de Saadi reclamándoles que se retiren, ellos, Ramón y los mendigos. El hombre, que no entendía la dificultad de cortarle el dialogo a Saadi con periodistas, se decidió a reclamar en sede policial, al menos eso amenazó cuando se fue. Como sea, no volvió más, al menos hasta que terminaron las entrevistas y se retiraron todos, los periodistas, Saadi, los seguidores de éste y los mendigos.