“Han considerado de provecho público conducir el debate a una situación de bloqueo mutuo", protestó en un comunicado Oscar Castillo, el senador buscado por cielo y tierra por sus compañeros del bloque radical, que esperaban tenerlo para sancionar el aumento de las jubilaciones al 82% del salario mínimo.
La explicación, poco clara, no alcanzó para contentar a sus pares de la UCR que estuvieron una semana discando su teléfono sin suerte y necesitaron del voto de Julio Cobos para sancionar el proyecto que incrementó las jubilaciones mínimas.
Los referentes del bloque radical del Senado confesaron que tras la sesión de hace quince días Castillo resultó inubicable. Ese día se sancionó la ley de protección de glaciares con fuertes restricciones a la actividad minera, a la que Castillo se opuso con énfasis contra la posición mayoritaria de su bloque.
Después, no se lo vio más. Su ausencia, en primera instancia, fue sólo funcional al kirchnerismo, ya que restó le restó a la oposición un apoyo que sumaba para sí y le aportó a la votación un final incierto. Con el empate final, al que se llegó tras varios cambios de último momento, terminó habilitando el lucimiento personal de Cobos.
Es por eso que los más cercanos a Alfonsín, creen que pudo haber asumido todo ese costo político para beneficiar al vice. Son más los que especulan con alguna gestión con el Gobierno, en cualquier escenario, siempre favorecido por su ausencia.
Castillo no despejó dudas en su declaración: “Los representantes de distintas extracciones políticas en el Parlamento, así como el Poder Ejecutivo Nacional, han considerado de provecho público conducir este debate a una situación de bloqueo mutuo.
He rehusado convalidar esta situación. La espera de los jubilados aguarda de sus representantes resultados antes que discursos sin correlato práctico en soluciones viables”, comenzó el comunicado.
“La discusión de modificaciones en el cálculo del haber previsional” que “se ha establecido entre representantes del oficialismo y de la oposición” se convirtió en “un juego de suma cero, del que no cabe esperar beneficios concretos y efectivos para la clase pasiva”, se excusó.
Y siguió: “Los beneficios concretos para los jubilados no resultarán de la puja por alcanzar y establecer posicionamientos políticos divergentes, sino del acuerdo al cual resignaron arribar los representantes votados por la ciudadanía, tanto en el espacio del oficialismo y de la oposición”.