DOLCE VITA

Turbulencias en la Dirección Provincial de Aeronáutica

La historia –de alguna manera hay que denominar este asunto-, comenzó el pasado 2 de octubre cuando un medio periodístico impreso destinó más del 60 por ciento de su tapa y tituló: “Una imprevisión le sale $ 50.000 al Estado”.
sábado, 23 de octubre de 2010 00:00
sábado, 23 de octubre de 2010 00:00

Poco tiempo antes, el 29 de setiembre, cuatro pilotos pertenecientes a la Dirección Provincial de Aeronáutica, con su Director a la cabeza, habían viajado a la ciudad de Seattle, en los Estados Unidos de Norteamérica a los efectos de renovar sus licencias de piloto, habilitados para conducir aviones de gran porte. Se trataba de rendir un examen práctico en un simulador de vuelo  en una empresa especializada existente  en la ciudad mencionada.

Vale señalar que el examen teórico –según nuestras fuentes-, había tenido lugar pocos días antes a cargo  de un Inspector  perteneciente a la Autoridad Aeronáutica Nacional.

Para rendir este examen los pilotos catamarqueños no tuvieron necesidad de desplazarse de su lugar habitual de trabajo. La conducción de la DPA había habilitado una Escuela en la sede del organismo aeronáutico. Una Escuela a la que podían asistir todos los pilotos de la DPA pero (siempre según nuestras fuentes) no todos lo habrían hecho. El funcionamiento de esta Escuela significó un ahorro de dinero para el Estado ya que no requería que los examinandos viajaran a Córdoba o a Buenos Aires.

Así las cosas los cuatro pilotos, con el  examen teórico aprobado, viajaron a Seattle para completar la parte práctica de la prueba, cosa que se hace en los denominados “simuladores de vuelo” de los cuales y para el avión Fairchild “Metro III ( Como el que tiene la DPA en servicio) existe uno en Australia y otro en la citada Seattle.

Para mayor abundamiento, se trata de que los pilotos conozcan el procedimiento adecuado para el caso de que, por ejemplo, la rueda de proa o de nariz de un avión no descienda tornando el aterrizaje en una emergencia relativamente peligrosa. O lo que debe hacerse en caso que una turbina se incendie en pleno vuelo. Como podrá advertirse, se trata de situaciones imposibles de realizar con un avión “de verdad”. Solamente son posibles en un simulador. Y todo se inscribe en el concepto de “la seguridad ante todo”. Y en el caso particular que motiva estas líneas, la Provincia está haciendo una inversión al perfeccionar a su personal aeronavegante. No es un gasto.

Es habitual que la Provincia envíe personal a perfeccionarse fuera de Catamarca. Pero eso no es “noticia” porque es habitual.

Distinto de cuando cuatro pilotos viajan a Estados Unidos para rendir un examen y renovar sus respectivas licencias. Se trata de una inversión superior, un tanto llamativa tal vez porque es en dólares.

Con relación a la denuncia del matutino se barajaron comentarios según los cuales, la OSEP ha contratado con anterioridad vuelos sanitarios con empresas privadas que operan fuera de Catamarca. La autonomía de que goza lo permite. No funciona, en este caso, el “compre catamarqueño” que en lo tocante a vuelos sanitarios, los de la DPA tienen costos menores que los privados, algo que sería conocido por la obra social.

No se revelaron  los motivos por los cuales el vuelo solicitado por la OSEP no pudo concretarse. No trascendió que el avión Piper PA 31 Navajo Chieftain, equipado para vuelos sanitarios con tecnología de última generación, (Algo relativamente escaso en el país y único en el NOA)  no podía volar porque no había ningún piloto en condiciones de hacerlo.

Por aquello de “pueblo chico infierno grande” en el ambiente aeronáutico local (muy reducido por cierto) todo se sabe y es probable que el Director Juan G. Dre haya cometido un error al no mencionar que en su repartición tendría tres personas que son pilotos, figuran como pilotos, percibirían sueldo como pilotos pero no vuelan  por que tendrían sus  licencias vencidas. Y para renovarlas hay que estudiar, hay que concurrir a la Escuela. Algo que esas tres personas habrían optaron por no hacer.

Al parecer, todo lo relacionado con  la denuncia transitaba carriles administrativos. Hasta que apareció una foto que muestra a los pilotos catamarqueños en Miami, en un hotel “Cinco Estrellas”, tomando mate a la orilla de una lujosa pileta.¡ Y con palmeras integrando el paisaje ! 

 No sin esfuerzo omitimos calificar al que tuvo la ¿Ocurrencia? de “bajar” esa foto a una red social, inmediatamente captada por varios  medios locales, Ignoramos los motivos por los cuales no se bajaron otras fotos en las que estarían trabajando en el simulador.

Reiteramos que, según fuentes confiables, al Director Dre lo entrevistaron medios radiales, televisivos, gráficos y digitales. La DPA se había vuelto –súbitamente-, en un  tema muy interesante para los medios.

“Se fueron como gato al bofe” –murmuró el chusco y remató: “Como buitres a la carroña”:

Hay que reconocer que el tufo a escandalote resultaba tentador. Se podían mencionar cuestiones vinculadas a cuatro tipos dándose la gran vida en Miami  mientras aquí hay chicos con hambre. O que con lo que cuesta una noche en un  hotel cinco estrellas en Miami come una familia durante todo un mes y cosas por el estilo. Daba para explotar políticamente todo el asunto.

Dejó de interesar la cuestión  de los cincuenta mil pesos, ni los logros obtenidos durante su gestión por el Director Dre, ni la recuperación de dos aeronaves, ni el permiso para vuelos no regulares. Todo eso “pasó a la  historia”. Lo importante, ahora, eran esos cuatro tipos “panza al aire” gastando dólares pagados por el Estado, o sea nosotros. “La seguridad ante todo” y las exigencias de la OACI pasaron a un segundo plano de significación.

Por si faltaba algo en este asunto, el diputado CPN Hugo Argerich quiere que el ministro de Gobierno, Javier Siva, explique lo ocurrido en la DPA.

Si un simple ciudadano tiene derecho a saber lo que ocurre en  una repartición pública, con mayor razón le asiste ese derecho a un legislador que está obligado a conocer el movimiento de las dependencias provinciales. Pare eso lo eligió el pueblo.

Resta conocer cuál será la respuesta del ministro. Y como esto se parece bastante a un culebrón televisivo no queda más remedio que aguardar “el próximo capítulo”.

 

 

 

 

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