Siete días más de “campaña” implica, en algunos casos, duplicar los costos de una campaña electoral que se redujo apenas a siete días. Mantener por una semana más los alquileres de locales y vehículos, las pintadas callejeras, caminatas, actos y publicidad por los distintos medios se torna, para algunos candidatos, imposible.
La postergación, en cierta forma, se justifica, en definitiva falleció el presidente del Consejo Nacional partidario; aunque es cierto también que de realizarse este domingo, también quedaba fuera de los tres días de duelo decretados en la provincia y en el país.
Hubo algunas quejas a la decisión tomada por el Consejo Provincial que comanda Daniel Barros, sobre todo proveniente de los dirigentes que hacen campaña a pulmón, sin el sponsoreo de las líneas principales, a las que también impacta, mal claro, la postergación.
La paralización inmediata de las actividades previstas en el marco de la campaña proselitista tuvo que ver con el rumor inmediato que comenzó circular referido a la postergación de la elección, pero la preocupación apuntaba centralmente a la complicación financiera de la decisión. Todos los peronistas inscriptos en la interna sufrieron aquel apotegma del general Perón, la visera que mas duele es el bolsillo.