Problemas a tratarse en la Cámara de Diputados hay muchos; al fin de cuenta estamos en la Catamarca gobernada por la misma gente desde 1991. En lo administrativo está el problema grave de la asfixia financiera que sufre el cuerpo por parte del Poder Ejecutivo, en represalia por no poder controlarlo como a otras cámaras más dóciles y pusilánimes. Eso obligó a que por ahora se suspenda el pago de gastos de bloques y del fondo mensual de subsidios, correspondientes al mes de noviembre, situación que podría extenderse al mes de diciembre.
En lo parlamentario está el problema que podría estallar sobre tabla hoy, cuando se trate el proyecto de Ley de Glaciares. Aunque hay acuerdo general en el texto, el despacho solamente fue firmado por los diputados que conforman el Interbloque, y no lo habrían hecho legisladores del FCS. Los oficialistas, se supone que son los más apurados, repentinamente les surgió una disconformidad, vaya uno a saber por qué.
En lo político esta el problema sui generis para los estrategas del oficialismo brizuelistas de no poder controlar el Cuerpo, a pesar de que su boleta sábana fue la que más legisladores metió en la última elección. Debe haber pocos casos en los que un gobierno pierde el control de una cámara de la legislatura por un problema que nadie acierta en explicar de qué se trata, ni quien es el responsable.
Como sea, el bloque de diputados del FCS es conducido por el arquitecto Juan Pablo Millán, responsable de todas las estrategias aplicadas hasta hoy, que conviene reconocerlo, no han sido del todo acertadas, o al menos los resultados no han sido los esperados en Casa de Gobierno.
Según parece, para buscar asesoramiento de verdaderos expertos, Millán decidió reunirse la noche de los martes, el día antes de cada sesión, calientes todas, con otros tres diputados que hacen sus aportes a la conducción. Se trata de los diputados Víctor Castillo, Daniel Andrada y Miguel Vázquez Sastre.
El martes de la semana pasada a la noche claro, se reunieron ante una mesa del pub Sky que bien podría haber sido un teatro de operaciones. No había ni soldados, ni tanques, ni barcos, solo botellas; para disimular claro.
Al día siguiente, miércoles de sesión, Millán, tal vez siguiendo la estrategia definida en la mesa de Sky, hizo uso de la palabra para sorprender diciendo que por un millón de pesos podría haber comprado no a un diputado, sino a varios (SIC). Fue un bochorno; no se sabe bien como pretendía defenderse así de la acusación directa de un par suyo de que lo quiso coimear. La salida más elegante que se encontró aquel miércoles fue que el bloque del FCS sufrió el robo de la estrategia (que tal vez se la olvidó en Sky; será?)
Anoche, otra vez los mismos cuatro, Millán, Castillo, Andrada y Vázquez Sastre, se volvieron a juntar, pero ya no en Sky, sino en una mesa del restaurant Caitro, en la esquina de las avenidas Presidente Castillo y Gral. San Martín.
La mesa, otra vez se convirtió en un teatro de operaciones donde se planificó la estrategia para la sesión de hoy. Otra vez se disimularon los bandos en pugna con botellas de vino blanco y tinto. Lo resuelto hasta ahora es un misterio, pero se conocerá en la sesión de hoy. En Casa de Gobierno, comprensiblemente, ya deben estar preocupados.