El primer mandatario catamarqueño repetirá esa sana costumbre de todo mandatario consustanciado con la problemática social y que él mismo comenzó a hacer desde 1991, siendo intendente primero, senador nacional después y gobernador los últimos siete años.
Su decisión está relacionada con una profunda convicción de que la extrema pobreza o la marginalidad no son una amenaza latente, sino todo lo contrario; y que, contrariamente a lo que creen muchos de los que lo rodean, él no claro, los pobres no muerden.
Por eso él en persona, siempre estuvo cerca de los que menos tienen, sin preámbulo ni protocolo alguno, solo hizo falta una necesidad en la periferia para que él dijera presente, porque como decía una monja famosa en la India, hay que dar duela (si lo sabrá él).
Los que queremos una sociedad más justa nos sentimos satisfechos con el gesto enteramente humano del primer mandatario, que lo pinta de cuerpo entero; pero fundamentalmente porque habilita la ilusión de que la solución a la pobreza y marginalidad de tantos comprovincianos está cerca; quizás surjan en esas palabras que cruzará el mandatario, y su esposa Milagros desde ya, con esas familias carenciadas.
A muchos de sus funcionarios, integrantes todos de esas familias copetudas con los que el mandatario se ve obligado a compartir momentos tediosos, seguramente se les hará difícil tolerar la ausencia de éste dirigente radical visceral e imprescindible en sus mesas de fin de año; pero deben hacer el esfuerzo cristiano por comprender que se trata de la decisión tomada por un hombre que no cree que el poder se construya tomando atajos y que está dispuesto a todo para enfrentar con firmeza a esos viejos fantasmas que se pavonean frente la sociedad, como son la pobreza y la marginalidad.
Como si se tratara de la buena noticia de todo final, el de año con festejo popular en este caso, la decisión sobre este nuevo acierto de Eduardo Brizuela del Moral lo tendrá la gente en marzo próximo. El peor pecado no será entonces el del lector que crea la veracidad de esta noticia aparecida coincidentemente con el día de los inocentes, sino el no comprender el mensaje de las urnas.