ELECCIONES 2011

Obvio, no habrá consulta a los partidos políticos

Ayer, además de confirmar su candidatura a un tercer mandato consecutivo en la gobernación y de que las elecciones serán en el mes de marzo (dos cuestiones que ya todo el mundo sabe), Eduardo Brizuela del Moral confirmó, por omisión, que no habrá consulta a los partidos políticos para fijar la fecha de la convocatoria. Él mismo lo prometió.
viernes, 31 de diciembre de 2010 00:00
viernes, 31 de diciembre de 2010 00:00

Es una pena. Las empanadas y los sanguchitos que invitó ayer Eduardo Brizuela del Moral fueron otro desperdicio para el erario público. No sirvieron siquiera para que los invitados lograran arrancarle al anfitrión el por qué no habrá consulta a los partidos políticos como prometió oportunamente.

Es una mala costumbre del gobierno de Eduardo Brizuela del Moral que insiste en esconder la fecha precisa de la convocatoria a elecciones hasta el último día posible, y parecerse al de los Castillo, padre e hijo, y que en muchos casos lo supera. Los Castillo por caso, jamás se habría ocurrido mentir sobre una posible convocatoria a los partidos políticos para convenir una fecha electoral.

Primaron otra vez los sanguchitos y las empanadas a la institucionalidad. Una pena. Por una vez siquiera hubiera sido saludable que Eduardo Brizuela del Moral, que tiene todo a favor para volver a ser elegido para gobernar Catamarca, se probara como le va el traje de estadista. Pero no, prefiere el del político intrascendente y desagradecido con la sociedad que tanto le da.

En su descargo, nuestro mandatario podrá también apelar, como sus invitados, a la excusa de que vivimos una época de confusiones múltiples, una época signada por el derrumbe de las antiguas y venerables certezas que han lanzado a las sociedades a un páramo en el que nada parece tener su genuina ubicación. Nada.

En ese mar turbulento, en el que todo parece naufragar, se vuelve a reclamar, aunque sin demasiada confianza en su legitimidad, la voz del dirigente que se ha convertido en un estadista, pensado como aquel guarda un poco de la sabiduría extraviada. Una pena, sanguchitos más, sanguchitos menos, Brizuela demostró ayer que no puede aportar mucho a la sociedad.

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