Mañana, 9 de diciembre, se cumple un año de aquella memorable votación por la que por 21 votos a 19, la oposición política logró imponer al médico Luis Barrionuevo como presidente del Cuerpo. Todos los islotes peronistas con representación legislativa, más dos diputados de extracción radical acordaron imponer ellos un presidente distinto al que había elegido el castillismo en componenda con el brizuelismo, justamente Marita.
Sobreponiéndose a la sorpresa del momento, sobre todo del soberbio papelón en el que la sumieron las desafiladas espadas políticas del oficialismo, la entonces flamante diputada provincial consideró que era necesario que el oficialismo haga una autocrítica por esa derrota estúpida casi. Pero nada, solo hubo lamentos y acusaciones a escondidas.
A la sesión preparatoria para elegir las autoridades de la Cámara, el FCS llegó con la infantil creencia de que en política, como en las matemáticas, dos más dos es cuatro. Las principales espadas políticas del oficialismo, pobres! se confiaron en los resultados de la elección de marzo del 2009; creyeron que prácticamente ese domingo de marzo recuperaron el control que le arrebató la insolente oposición en diciembre del 2007.
Se calculaba que el bloque del FCS contaría con 22 legisladores, entre los que se incluía a Alfredo Gómez y a Luis Barrionuevo; que el peronismo tendría 15 (sin incluir a Gustavo Saadi, que presidiría la sesión en su condición de titular de Asuntos Constitucionales), y los 3 de los bloques unipersonales (Oscar Brizuela, Juan Bosch y Renato Gigantino). Estaban convencidos que podrían consagrar presidenta y reina madre a Marita.
Los chambones que dirigían el operativo de retorno a la presidencia de la Cámara parece que nunca se enteraron de los encuentros reservados que mantenían los legisladores del interbloque con Luis Barrionuevo y Gómez, quienes representaban la bronca del MIRA en el Cuerpo.
Hubo y hay todavía mucha bronca entre la dirigencia del MIRA con el oficialismo brizuelista. Como toda la sociedad catamarqueña, los radicales chacareros le reclaman obras prometidas y nunca cumplidas al gobierno de Eduardo Brizuela del Moral; iniciadas algunas, pero que el gobierno provincial por discriminación ni se preocupa en excusarse.
Desde el Gobierno se le reclamaba por entonces a los radicales chacareros la derrota que sufrieron los candidatos del Frente Cívico en la elección del 28 de junio en el distrito Valle Viejo. Lo acusaban a Gustavo Jalile de haberles soltado la mano, y sin un municipio siquiera adonde apelar, Oscar Castillo no puede ir muy lejos (se comprenderá).
Todas las acusaciones y los pases de facturas políticas de los radicales se juntaron el 9 de diciembre del año pasado cuando, justo, se debía realizar la sesión preparatoria para elegir las nuevas autoridades. Una falla de las espadas políticas del oficialismo que no cauterizaron esa hemorragia.
Los diputados del radicalismo del MIRA lejos de integrarse al bloque que dirigía y dirige (es una forma de decir claro), se unieron a los 19 diputados de todos los islotes y acordaron imponer a Barrionuevo en la presidencia.
A Marita Colombo, que bajaba de una banca en el Senado Nacional, se le había prometido que sería ubicada en la presidencia, como para que mantuviera cierto relieve, distinto al de cualquier diputado raso. Pero nada, la sumatoria de errores determinaron la frustración de aquel día.
La votación fue durante la mañana, la tarde fue para las repercusiones. La flamante diputada Colombo consideró que era necesario que el oficialismo haga una autocrítica por tan indecorosa derrota. Pero tampoco paso nada. Las principales espadas políticas, desafiladas dicen muchos, siguen firmes en sus cargos. Una lástima.