Invocando algún artículo de la flamante normativa, fueron a parar a la cárcel unos cuántos humildes almaceneros de barrio pero los verdaderos agiotistas hicieron pingües negocios a costillas del pueblo y nadie los molestó.
El vulgo afirmaría que con esa ley “los únicos que van en cana son unos cuantos perejiles”.
Sobre lo que vino después huelgan los comentarios.
Ahora, para “bajarle el copete” a la petrolera Shell mencionan la posibilidad de aplicar esa ley para “congelar” o retrotraer los precios de los combustibles a una determinada fecha anterior, como forma de que bajen los precios al consumidor.
El anuncio relacionado con la probable aplicación de este instrumento corrió por cuenta del Jede de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández
Sin ánimo de “pincharle el globo” a nadie, vale analizar la situación relacionada con la producción de petróleo y tener en cuenta que según datos fidedignos, Argentina está importando combustibles, lo que tornaría poco probable que bajen los precios en una medida similar para todas las petroleras. A veces parece que funciona aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores” y en medio de este verdadero descontrol nadie está dispuesto a dar un paso atrás.
Hace varios años, con motivo de una crisis parecida, el Ing. Alieto Guadagni –un calificado experto en la materia-, apuntó a la falta de inversión en lo relacionado con la exploración y posterior explotación. Hay quienes sostienen que tanto en nuestro subsuelo como en el de la Plataforma Continental hay reservas de petróleo para quince o veinte años. Pero hay que sacarlo, no fluye solo. Y eso requiere fuertes inversiones.
A riesgo de ser tildados de “alarmistas” o “desestabilizadores” cabe considerar la posibilidad de que alguna petrolera suspenda las entregas del producto a las estaciones de servicio. A no dudarlo: se está en presencia de una “pulseada” cuyos resultados no son fáciles de predecir.
Como en ocasiones anteriores, hay quienes acopian combustible. Es el “sálvese quien pueda” que, al decir de Ernesto Sabato, “no sirve y es poco solidario“.
Mientras tanto lo razonable sería instalar fuentes alternativas –energía hidráulica, eólica, geotérmica, solar-, en procura de soluciones, cosa que –al parecer-, no entra en los cálculos ni en los proyectos de las autoridades gubernamentales ni de los empresarios ni de los políticos.