Eduardo Brizuela del Moral cultivó siempre su imagen pública, a ella le debe mucho, por no decir todo. Desde que decidió marchar en silencio en los ’90, siempre supo utilizar la imagen mediática para potenciar eso que hacia y que lo convirtió en un exitoso funcionario público, porque nunca trabajo en el sector privado.
Nobleza obliga, Eduardo Brizuela del Moral está bien visto por los catamarqueños, aunque esos mismos catamarqueños, que incluso están dispuestos a votarlo en su re-re, sufren los resultados de su gestión. Esa gestión que no solo es cuestionada por los resultados cosechados durante los años de mayor ingreso de recursos en toda la historia de la provincia, sino fundamentalmente por su displicencia.
Lo planteó muy bien el Secretario de Minería de Nación, Jorge Mayoral, que se animó a pronunciar una acusación que hace tiempo esta en boca de la toda la ciudadanía catamarqueña, que “el gobierno se dedicó a dormir la siesta” los últimos años; evidencia que salvo Catamarcactual, ningún medio se anima reconocer en voz alta (cualquiera puede imaginarse porqué).
En esa “siesta” podrían incluirse cualquiera de las constantes desapariciones del gobernador Eduardo Brizuela del Moral de la escena publica, para aparecerse de pronto, imprevistamente, aunque siempre con un oportuno fotógrafo, visitando alguna de las obras que demoran meses y años en concluirse.
Pero las últimas “siestitas” están diferenciándose de las anteriores en que no se anticipan oficialmente. Antes, por ejemplo, se informaba que partía rumbo a tal o cual ciudad, provincia o continente a encargarse en persona el primer mandatario de solucionar problemas para mejorar la vida de los catamarqueños. Así construyó su buena imagen, noticia tras noticia.
Las ultimas siestitas no. Del último viaje a Europa, los ciudadanos catamarqueños nos enteramos cuando ya el mandatario estaba en Ezeiza, casi a punto de subirse al avión. Y de las ultimas vacaciones, pero vacaciones, porque lo de Europa fue un viaje de trabajo, nos enteramos recién después de su regreso.
Según el Decreto Nº 895 de Gobierno y Justicia, el primer mandatario delegó el mando en Marta Grimaux el día 22 de julio; y según el Nº 896, lo reasumió el día 25. El tema es que nadie, ni siquiera los medios de comunicación amigos, que funcionan de altavoces del gobierno, dijeron nunca su ausencia de la provincia, y menos adonde se habrá ido. Nada de nada. Basta revisar las diarios de esos días.
Claro, por esos días la atención de los catamarqueños estaba puesta en la Fiesta del Poncho; pero también pasaron cosas importantes en la provincia, que ameritaban, cuando no obligaban, la presencia Eduardo Brizuela del Moral.
Asumieron autoridades en la UCR en Fray Mamerto Esquiú; a dos meses de iniciar las sesiones, los legisladores ya se fueron de vacaciones (muy bien lo resaltaron El Ancasti y La Unión, aunque nada dijeron de la ausencia de Brizuela); en Turismo reconocieron que la reglamentación de la ley de promoción turística está muy demorada; la ola de frio polar obligó que se conformara un Comité Operativo de Emergencia, para llevar asistencia a las miles de familias y personas que la pasaron bastante mal por la falta de calefacción, al colapsar el pésimo servicio eléctrico y de la carencia de gas.
Esos días estalló una polémica divertida, aunque dramática para los que sufren el frio sin luz ni gas. El Subsecretario de Servicios Públicos, Rafael Assante, sorprendió a la opinión pública aclarando que no le compete a su área, sino a EDECAT, contratar nuevos generadores para atender la creciente demanda domiciliaria. Hasta esos días era el Gobierno quien se achacaba esa solución.
Los gremios docentes adelantaron que continuaban firme en su postura para el "no reinicio de actividades luego del receso invernal"; la titular de Estadísticas y Censos de la provincia, Cristina Díaz, denunció que “los fondos para el Censo poblacional estaban trabados en Tesorería de la Nación”, al tiempo que señaló que se debieron suspender otros programas también por la falta de fondos.
El ministro de Gobierno y Justicia, Javier Silva, en persona tuvo que salir a responder las acusaciones lanzadas por el ex titular del INADI Catamarca, Marcelo Cisternas, quien denunció que su detención en el predio del Poncho se debió a una maniobra política contra el accionar del organismo nacional.
Durante esos días el director ejecutivo de ANSES, Diego Bossio, en el acto de inauguración de una nueva sede de la Regional Noroeste del organismo, ratificó que el pago del 82% móvil a los jubilados fue una decisión de la Provincia. Y afirmó que Catamarca adeuda fondos a la Nación por ese concepto.
Esos días también la Sociedad Rural anunció solicitaría una audiencia al Gobernador para hacerle una síntesis de la actividad institucional que lleva adelante el organismo; y estaba prevista la llegada de Ricardo Alfonsín, que por “suerte” finalmente no llegó, porque no habría quien lo reciba ya que Marta Grimaux dijo que justo ese día de la visita, ella, viajaría a Santa María.
Los medios amigos nunca en ninguna de esas informaciones dijeron sobre la ausencia del mandatario. De lo ultimo que informaron, y con letra bien grande, fue el día 22, el día que el primer mandatario resolvió tomarse el descanso, que por los múltiples problemas que hubo en toda la provincia con el servicio eléctrico, en medio de la ola polar, el mandatario impartió una serie de directivas a sus técnicos que apuntan a morigerar tanto los inconvenientes, como a dar curso efectivo a varios de los proyectos que son promesa hace años. Después se volvió a saber de él, de Brizuela claro, el día 27 de julio. Fue para informar que había encabezado varias reuniones en forma separada con sus ministros, en la residencia de la Gobernación de Villa Parque Chacabuco (véanse los diarios de esos días).
La vida de los mandatarios es así, deberían estar permanentemente atendiendo todas esas minucias, pero también es cierto que la vida de los políticos profesionales como Brizuela está plagada de situaciones disimiles, esfuerzos, sacrificios y placeres, muchos privilegios. Ahora, que de las ausencias se sepan sus motivos, debería ser obligatorio, sino habilita la sospecha sobre qué tendrá Brizuela.