“Mejor salario” no significa salario digno

Luego de conocido el aumento del 16 por ciento dispuesto por el Gobierno para los empleados de la administración publica provincial, el ministro Mario Perna dijo que “los docentes catamarqueños tienen el mejor salario del noroeste argentino”.
lunes, 2 de agosto de 2010 00:00
lunes, 2 de agosto de 2010 00:00

Hay ocasiones en las que las declaraciones de los funcionarios causan un cierto estupor. Hacen afirmaciones con actitudes dignas de un astrónomo que acaba de descubrir un nuevo cuerpo celeste. O un matemático que descubrió la cuadratura del círculo.

Por su parte, el ministro Juan Acuña aseveró que “Catamarca está mejor que hace 10, 20 o 30 años atrás”.

Tiempo atrás el Gobernador dijo que “Catamarca está mejor que nunca” y según datos fidedignos, hizo una afirmación que para muchos observadores fue sencillamente inoportuna y alejada de la realidad.

No hay motivos para poner en  duda las afirmaciones del ministro Perna. Si comparamos lo que cobra un maestro santiagueño, salteño o jujeño es probable que, a partir del aumento de marras, los docentes catamarqueños hayan “pasado al frente” en lo relacionado con la cantidad de pesos que perciban.

Pero eso no significa que los docentes estén  bien remunerados. Lejos de ello, la profesión de maestro esta devaluada en términos salariales y en la consideración de la sociedad.

Al parecer, no se advierte que son los maestros los profesionales que manejan un proceso en virtud el cual un analfabeto de cinco años de edad es transformado en un individuo alfabetizado y pensante. Y según la especialidad del docente, puede producir un médico, un filósofo, un ingeniero, un abogado, etc. etc.

Ocurre que los regímenes salariales imperantes en el país determinan-por ejemplo-, que un peón de albañil perciba un salario muy parecido al de un maestro. No se tiene en cuenta la inversión en tiempo y dinero que demandó formar un maestro y la responsabilidad socio-cultural que tiene cuando ejerce su profesión. El peón de albañil necesita menos tiempo e inversión para poder desempeñarse. Aclaremos que es tan digna una actividad como la otra. Ambos aportan con su trabajo en forma positiva. Para que quede claro: no son ñoquis ni “presupuestívoros”.

Estimamos que está llegando la hora en que la profesión de docente sea debidamente valorada y remunerada. Aunque suene a exageración o despropósito, un docente merece –por la responsabilidad de su tarea-, percibir un sueldo similar al de un médico que trabaja en un hospital y cumple guardias. O al de un abogado que presta servicios para el Estado, por no citar sino un par de situaciones.

Es probable que dentro de cinco o diez años surjan legisladores capaces de impulsar leyes que dispongan el pago de retribuciones justas y dignas para los docentes, los enfermeros, los agentes de policía y los bomberos, entre otros.

Se advierte sin esfuerzo que se trata de actividades muy singulares en las que el sueldo no esta relacionado con la importancia de la tarea en la cual, muchas veces, se arriesga la vida. Difieren absolutamente y en todo sentido de ciertos cargos políticos comúnmente conocidos como “asesores”.

Para tener una idea de la importancia que tiene la actividad docente, vale recordar lo ocurrido al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Los japoneses, para rendirse (con el  emperador incluido) pidieron la restauración del sistema educativo y la reconstrucción de los ferrocarriles. Un yanki preguntó: “¿Para qué quieren vías si no tienen trenes”? “Los trenes vendrán solos”, dijeron los nipones. ¡ Y vaya si vinieron ¡ Por caso, Narita,  el aeropuerto de Tokio se halla a 80 kilómetros de distancia de la capital nipona. Pero tienen un tren de alta a velocidad que hace el recorrido en pocos minutos.

A su vez, los alemanes en 1945 pedían –para rendirse-, la reconstrucción de las escuelas y de las autopistas. Alguien les preguntó para qué querían las autopistas si no tenían camiones. Y los germanos dijeron: “Los camiones vendrán solos” .

En 1950 .cinco años después de la rendición, los japoneses comenzaron a inundar el planeta con sus electrodomésticos, autos, motos, cámaras fotográficas, relojes y todo lo habido y por haber..

Por su parte los alemanes compraban casi todo el cuero curtido que se producía en la Argentina. Alimentaban la industria del calzado, la marroquinería, los tapizados de autos, etc. etc.

Nos vendían motos, electrodomésticos, “ratones alemanes”, maquinaria industrial, motores diversos, camiones y un gran surtido de productos.

Pero japoneses y alemanes habían hecho hincapié en la educación como algo prioritario y excluyente.

 Son pueblos que tienen milenios de existencia y experiencia. Han aprendido a valorizar la docencia.. En Japón el día en que comienzan las clases es feriado nacional. Toda la familia concurre a la escuela acompañando  a sus hijos el primer día de clase.

Cabe desear y esperar que los gobernantes, en un futuro no lejano, aprendan la lección. Y “educar al soberano” como dijo Domingo Faustino Sarmiento sea, pero en serio, una tarea bien remunerada.

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