Son muchas las medidas de seguridad que se han tomado a partir de veladas amenazas de violencia que se ve venir para reeditar el nefasto 15 de febrero, cuando se delinquió, robó, amenazó, dejando como saldo, una ciudad devastada y decadente desde sus cimientos. Todos los accesos están fuertemente controlados y los uniformados exigen toda la documentación personal y del rodado, previa requisa de los espacios, lo que la ciudadanía ve con mucho agrado porque se trata de una suerte de garantía de resguardo de la vida humana ante la anunciada llegada de ambientalistas de distintas partes del país a apoyar la medida.
Mucha gente quiere que Agua Rica se retire de la ciudad y que se suspenda la actividad minera, pero mucha más es la que quiere que se avance y que de una vez por todas se ponga en marcha este proyecto que significa el trabajo y el desarrollo de toda región.
En ese marco, la gente común dice “¡Que se arme de una vez!” para que muchas situaciones se definan y para que cada uno esté en donde tiene que estar. Si se arma de una vez…seguramente se producirá el enfrentamiento ahora físico entre los que quieren y los que no quieren, episodio del que puede esperarse cualquier cosa menos paz y armonía.
Se ha montado en la región, un enorme operativo mediático de desprestigio de Andalgalá que ha producido que por ejemplo, la ANSES suspendiera su visita a la ciudad y así, varias cosas más.
Los andalgalenses están atrincherados en sus casas enrejadas y se preguntan cuál será la actuación de la Fiscal Martha Nieva. ¿Les llevará empanadas a los violentos? ¿Acaso un vino? ¿Tendrá la policía alguna instrucción del Ministro Silva? ¿Existe el Ministro Silva? ¿Existe el Gobernador? ¿Serán conscientes de que cualquier cosa grave que suceda podría costarles la intervención? Seguramente que no porque de lo contrario habrían tomado alguna medida contundente, inteligente, estratégica, urgente y oportuna.
Pero claro, no hicieron nada. O al menos nada se supo y los andalgalenses siguen en estado de total indefensión.