¿Cómo puede entenderse que en una provincia miserablemente empobrecida, su gobierno gaste $200.000 en una fiesta con Caramelito? La respuesta la tiene quien se anime del gabinete de Eduardo Brizuela del Moral.
Ellos no entienden que la pobreza de esos chicos, a los que usan para mostrarse como humanos en una fecha tan especial, es consecuencia de actos irresponsables que benefician a pocos y perjudican a muchos.
Lo concreto es que un Decreto Acuerdo, el Nº 966, autorizó al ministro Mario Vega a gastar “en forma excepcional y por única vez”, la bonita suma de $200.000, en la fiesta por el día del niño. Allí, en una tarde horrible por el viento, actuó como pudo la bella cantante Caramelito. Por cierto, todo en lo que se gastó no se concursó precios.