Al menos opuso mas horas de resistencia que otro gobernador, del FCS también, que un día dijo que “el IPPS no se traspasaba a Nación”, cuestión que firmó 24 horas después. Lo concreto es que ayer, Eduardo Brizuela del Moral selló con la presidente Cristina de Kirchner su adhesión al Programa Federal de Desendeudamiento.
La firma la estampó Brizuela del Moral, sorpresivamente, a menos de seis días de haberse quejado en público que “no pueden extorsionarnos. Por un lado, nos renegocian la deuda; y por el otro, actúan como si se tratara del sector privado, como un banco”. Más aún, habló de un “acto de discriminación”.
Igual, para evitar que sus propias palabras se le volvieran en contra, al menos de su imagen publica, Brizuela decidió paralelamente poner a consideración de la Legislatura provincial la posible resignación de los planteos judiciales contra el Ejecutivo nacional a cambio de entrar al desendeudamiento. Como se dice vulgarmente, les tiró el fardo.
Para cuidarle la retaguardia, el ministro Mamerto Acuña salió ayer a realizar declaraciones sobre las responsabilidades que le caben al primer mandatario y a la Legislatura. “El gobernador firmó con la Presidente, pero tenemos que esperar, para que el programa entre en vigencia, que la Legislatura provincial decida si desiste de los juicios contra la Nación y cuenta con 90 días hábiles de plazo”.