Constituye una verdadera afrenta a la dignidad humana, que raya lo increíble, inaudito e inadmisible en pleno siglo XXI, toda vez que importa una inexplicable involución que nos retrotrae cincuenta años cuando presentaba esas limitadas y arcaicas condiciones de transitabilidad, que lógicamente eran mas compatibles con la época.
Lo señalado nos provoca desde la espontaneidad, porque no podemos entender tanta desaprensión y decidía en quienes ejercen el poder publico con responsabilidad sobre el asunto bajo análisis.
El estado de situación graficado de la ruta en cuestión, resulta ser a todas luces un despropósito ante la desmesurada propaganda del Gobierno de Tucumán, que vive “auto atribuyéndose” excelsas cualidades de gestión, de ser artífices de la transformación de Tucumán en estos últimos años, con acciones de inusitada envergadura en materia de obra publica, especialmente en infraestructura vial, etc., mientras una ruta emblemática y de una importancia estratégica geopolítica sin igual para toda la región de los Valles Calchaquíes, se encuentra en un penoso y calamitoso estado, como un fiel reflejo de decadencia, que no puede desvirtuarse ni soslayarse con argumento alguno por mas apreciable que pudiera parecer, porque es una realidad irrefutable lo oprobioso que significa transitar por ese carril vial.
Los santamarianos reclamamos con énfasis al amparo de los históricos y tradicionales lazos de vinculación con Tucumán entonos los ordenes: económico, social, educativo, cultural, etc., que seria redundante describir en particular y con mas detalle; reclamamos al amparo de nuestro posicionamiento en la región, con potencialidades y debilidades, con cerca de 30.000 habitantes que tienen siempre como destino en vista al desarrollo de vida en todo sentido, a la capital tucumana; reclamamos al amparo de la implicancias beneficiosas que recíprocamente genera la relación que nos une con la provincia de la independencia, y lo que es mas importante, reclamamos porque nos sentimos discriminados, como seguramente lo sienten en la misma inteligencia los habitantes de la localidades de Amaicha, Los Zazos, Colalao del Valle, Cafayate, etc., por la manifiesta indiferencia del gobernador de turno respecto de la referida vía de comunicación, en total contraste con la privilegiante disposición relativa a otras rutas, que es lo mismo decir, una apuesta al estancamiento en el primer de los casos, y al crecimiento y progreso en el segundo.
Basta de seguir exteriorizando grandes realizaciones, de pregonar el desarrollo turístico a partir del centro referencial que importan los Valles, con la contradicción incontrastable que ante ese tipo de expresiones entraña ese dato de una realidad palpable como la reseñada.
Este documento lleva la firma y numero de documento de miles de santamarianos y no santamarianos que transitan por esa deplorable ruta que une los Valles Calchaquíes.