Si a ello se le suma la ausencia sugestiva de Martha Grimaux de Blanco alegando cuestiones de agenda, cuando en realidad se presume que no llegó porque tuvo miedo de enfrentar el hostil ambiente de la ciudad, miedo compartido por muchos funcionarios del gobierno de Brizuela del Moral (A quien muchos siguen llamando “Brizuela SIN Moral” con muchas razones).
Algunos dirigentes de la CPR, ahora en la conducción del partido, aseguran que Sosa juega a dos puntas y que en el interior dice una cosa y ante el gobernador dice y hace otra totalmente diferente, lo que sin dudas crea cierto malestar porque es sabido que la CPR plantea enormes diferencias con Brizuela.
La cuestión es que las autoridades partidarias ya están en funciones, tienen la llave y todo está como debe estar. La pregunta del momento es…Páez, y ahora… ¿qué? Mientras entre bambalinas y en las sombras, Scaltritti y Bustamante (el de YMAD) elucubran planes para quedarse con la candidatura a intendente de Andalgalá, aún sabiendo que no cierran ni para dentro ni mucho menos para afuera, pero especulan en la virtual alianza entre Perea y el gobernador que de códigos y respeto a la militancia sabe muy poco.
La situación es tan “sui géneris” que hoy, podríamos pensar en la existencia de varios radicalismos que, llegado el momento atentará contra el lejano triunfo electoral.
Se dice y se ve en Andalgalá y así se escribe.