Unos pocos jóvenes tienen “derecho a trabajar”, la mayoría no

El argumento que utilizó Catalina Krapp para reconocer que su hijo administra la Hostería Polo Jiménez, en El Portezuelo, porque tiene “el derecho a trabajar”, lamentablemente no rige para los miles de jóvenes que no tienen futuro en Catamarca.
viernes, 17 de septiembre de 2010 00:00
viernes, 17 de septiembre de 2010 00:00

Desde que el Frente Cívico se hizo cargo de los destinos de Catamarca, anualmente se suman unos 4000 jóvenes al mercado laboral. Multiplicado ese número de jóvenes por el número de años de permanencia del actual gobierno, 19, da un resultado cercano a 80.000, que son los jóvenes que también tienen el derecho a trabajar.

La amplia mayoría de esos 80.000 jóvenes, que es cierto, no portan apellidos influyentes de nuestra sociedad, no son Brizuela del Moral, Castillo, Herrera, Guzmán, Navarro, Krapp o Walter, permanecen hasta hoy desocupados, o en el mejor de los casos, beneficiarios de algún plan o beca que no alcanzan para cubrir mínimamente sus necesidades.

Son miles y miles de jóvenes que lamentablemente el Frente Cívico, aunque se llene la boca, no les garantiza el “derecho a trabajar”, derecho que si tienen los hijos de Catalina Krapp, los cuales trabajan en la Justicia, en Congreso Nacional o en el rubro turístico.

El resto de los jóvenes catamarqueños, los que no son Brizuela del Moral, Castillo, Herrera, Guzmán, Navarro, Krapp ni Walter, están obligados a emigrar, a darse vuelta con los planes que les proveen $400 mensuales y al FCS más necesidades para satisfacer con más clientelismo.

Esa sociedad empobrecida, porque un gobierno no garantiza el derecho a trabajar de todos, jóvenes y no jóvenes, es la que mejor garantiza el derecho para unos, pocos, y se los niega a otros, la mayoría. Son las marañas en la que se encuentra entrampada la sociedad catamarqueña.

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