La oposición aprovechó para sacar provecho político de esta situación, y calificaron al bochornoso hecho de la ex funcionaria del Frente Cívico y Social (FCS) con términos como “corrupción”, "tráfico de influencias", “fraude”, “estafa”, e "ineficiecia" para referirse a la gestión de Krapp.
También hubo amenazas de presentar denuncias penales en contra del Krapp y del Gobierno, y la oposición presentó un proyecto para conformar una comisión investigadora que estudie en qué condiciones y bajo que circunstancias se otorgó la concesión de la Hostería de la Municipalidad de Ancasti, y ésta luego a la empresa que integra el hijo de Krapp.
El bloque del FCS, por su parte, no tuvo más opción que escuchar las duras críticas de sus rivales políticos, y asentir con el silencio. Sin embargo, sólo atinaron defender al Gobienro y al proyecto político del FCS, en el marco de la feroz interna con el intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, quien clausúró la hostería Polo Giménez y desató el escándalo que, a la larga, permitió dejar al descubierto que el administrador del emprendimiento turístico era uno de los hijo de la propia Catalina Krapp, y socio de la empresa que obtuvo la concesión por parte del Municipio de Ancasti.
En sentido, los alfiles frentistas se limitaron a cuestionaron el accionar de la Municipalidad de Valle Viejo, y a decir que el operativo de inspección fue irregular ya que la hostería está dentro de la jurisdicción del departamento El Alto.