Desde hace tiempo lo venimos planteando en Catamarcactual, que el primer mandatario provincial permanece aislado de la realidad catamarqueño, en una burbuja casi, ya que no se conoce de él opinión alguna sobre los miles de problemas que afectan a los ciudadanos comunes.
La misma cuestión, aunque ya politizada y en términos de queja concreta, la expresó en diversas ocasiones el intendente de Valle Viejo, quien dijo directamente que es un “gobernador ausente”; más aún, dijo sentir vergüenza como radical de tener un gobernador como Eduardo Brizuela del Moral.
Esta semana, Brizuela debía concurrir al Senado Nacional, para defender la posición provincial respecto de la Ley de Glaciares que se debate en el Congreso. Partió de Catamarca, a un costo importante de viáticos y traslados, pero al Congreso nunca llegó.
Esa nueva “ausencia” motivo que en la Cámara de Diputados, varios legisladores institucionalizaran la preocupación. Uno de los primeros en remarcar la “preocupación” fue el santamariano Raúl Chico, quien dijo que "tendría que haber asistido a defender los intereses de la provincia", pero además citó varios casos más en los que Eduardo Brizuela del Moral está o estuvo ausente; por caso el affaire en Turismo, donde Catalina Krapp derivó una hostería que costó millones a uno de sus hijos.
"Me preocupa que el gobernador no concurrió a brindar su punto de vista. Tendría que explicar a los catamarqueños por qué no concurrió. No me gustaría que alguien realice apreciaciones subjetivas. Imagínense que alguien diga que no fue porque se quedó durmiendo la siesta", ironizó el diputado Hugo Argerich.
Fueron numerosos los planteos, a los que el oficialismo responde con falacias que sirven para la tribuna, pero que en nada aportan al interés provincial. El tema debería tratarse con más seriedad por parte del oficialismo, y corregirlo claro, sobre todo si se insiste con la porfía de la re-reelección del primer mandatario.