Mas allá del pedido de renuncia, indeclinable claro, no hay todavía certeza de hasta donde está dispuesto a ir Eduardo Brizuela del Moral en contra de Catalina Krapp, una de sus funcionarias favoritas, a quien cobijó los últimos 7 años, a pesar de innumerables hechos de corrupción que protagonizó.
El primer mandatario, a la distancia, como para que el escándalo no lo salpique demasiado, ya le quitó el cargo de secretaria de Turismo a Catalina Krapp, pero resta saber si también le quitará el negocio familiar que montaron al quedarse con la Hostería "Polo Giménez".
Si sabe que la empresa concesionaria, Huatu SA, está conformada por el empresario Ricardo Cooper, Micaela Gregorio y María Soledad Velasco Reinoso. Cooper es titular de un ente pro krappista, beneficiario de un codiciado crédito Fondetur, con el que logró construir una estupenda posada; Gregorio es nuera de Krapp, novia de su hijo Maximiliano, y Velasco Reinoso, socia en su estudio jurídico con otra de las hijas de Krapp. Cartón lleno.
Lo que se conoce hasta ahora configura claramente un aprovechamiento descarado de millonarios recursos del Estado, a favor de una las pocas familias acomodadas del gobierno del Frente Cívico. Como se conoció, Brizuela que conocía el entuerto, lo abortó.
Con el pedido de renuncia, el primer mandatario ya le quitó el cargo de secretaria de Turismo a Catalina Krapp, pero resta saber si también le quitará el negocio que se montó al quedarse la familia con la Hostería "Polo Giménez"; más todavía, lo que nadie negó todavía, que vaya a ser designada asesora, que es el premio consuelo para los funcionarios que fracasan. Ejemplos sobran: Eduardo Galera y Luis Mazzoni, entre tantos otros.