Para marzo, los desafíos no son iguales

Con el decreto convocando a elecciones para el 13 de marzo ya firmado, las fuerzas políticas locales se lanzarán pronto a conquistar al electorado. El principal obstáculo a vencer es, tanto para el oficialismo como para la oposición, el desprestigio de la política, cuestión que está directamente relacionada con la insatisfacción de catamarqueños con las respuestas que el sistema democrático le ofrece a su nivel y calidad de vida.  
lunes, 10 de enero de 2011 00:00
lunes, 10 de enero de 2011 00:00

El desafío, como sea, no es igual para la oposición como para el oficialismo. Para la oposición implica una carga más pesada, porque aunque no tenga responsabilidad directa con la queja de la ciudadanía, porque no gobierna, tampoco cuenta con los recursos estatales que le garantizan al oficialismo hacer jugar fuerte a diversas instituciones, actores y recursos a su favor en estos sesenta días que restan hasta la elección.

El oficialismo ya anticipó que repetirá la estrategia de victimizarse; tiene recursos para sostener esa estrategia, que de más esta decirlo, tan buenos resultados le dio en el pasado. La oposición se equivocaría si cree que prometiendo el oro y el moro alcanza para convencer a los votantes. Esas solo serían promesas de políticos en campaña, justo a los que mucha gente no les cree. Además. eso no mostraría la dimensión de lo que está en juego. Seria más conveniente apelar  a la falta de credibilidad o a la pérdida de confianza en el Gobierno provincial como eventuales motivaciones de esa actitud que se pretende del electorado ese domingo de marzo.

La demanda de los ciudadanos es que los gobernantes aseguren que se pueda vivir dignamente, que haya trabajo, que los salarios alcancen para cubrir las necesidades básicas, que se proteja la salud, que se mejore la educación en las escuelas. Los ciudadanos desean que los políticos se esfuercen por lograr esas metas y no que se dediquen por completo a trabajar por su propio bienestar.

Partir de este corto listado de expectativas ciudadanas, implica para la oposición poner en serios aprietos al oficialismo provincial. Hábilmente, como el yudoca que se aprovecha de la fuerza del oponente, el FCS resuelve desde hace tiempo y favorablemente el problema que le presenta su ineficiencia recurriendo al argumento de que los males llegan desde afuera. Veamos como.

Los sucesivos gobiernos de Arnoldo Castillo, Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral han hecho explicito desde hace 19 años que no pueden gobernar lo económico, esta completamente naturalizado y regido por sus propias leyes inexpugnables, que no se puede alterar el curso de la economía en el nivel mundial y en el nacional, que es preciso aceptar como dado el orden existente y, junto a él, las estrategias del gobierno local.

Esa idea es prácticamente un antídoto para el oficialismo, no solo para esta elección del 13 de marzo, sino desde hace varios años, que coloca a los opositores del gobierno radical en un papel en el que difícilmente puedan cosechar votos si no piensan bien lo van decir. Así, los políticos individuales y los partidos aparecen como una clase de mercaderes que medran para si mismos cumpliendo un rol formal, y además costoso, porque lo paga la sociedad con sus impuestos.

Así como lo vienen sosteniendo los medios de comunicación afines al oficialismo, toda labor partidaria se tiñe de la sospecha de ser solventada solo para defender intereses particulares, mediante la malversación de fondos públicos. Y lo peor es que muchas prácticas concretas terminan reproduciendo de manera efectiva esta modalidad predatoria de la política entendida en su peor sentido.

Esto también ayuda a explicar la desilusión de buena parte de la sociedad frente a la política y la identificación casi sin matices de toda practica política con el afán de lucro y de toda acción de las estructuras del Estado con corrupción. Aunque claro, el oficialismo provincial tiene un palenque donde rascarse, que son los recursos infinitos del propio Estado, la oposición no. AP

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