Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Fray Mamerto Esquiú, ocurrida en el año 1883. Pero no será un aniversario más, desde ya.
Es que muchos dirigentes políticos, desde el mismísimo Eduardo Brizuela del Moral para abajo, de todas las fuerzas, hacen caso omiso al espíritu del célebre discurso favorable a la jura de la Constitución de 1853; “señores obedeced la ley…” dijo en su sermón donde recordó la historia de las desuniones y guerras civiles argentinas, congratulándose por la sanción de una ley suprema que dijo traería la paz interna.
Sin embargo, a pesar del aniversario, no muchos políticos locales, intendentes fundamentalmente, y el propio Brizuela claro, están dispuestos a recordar a quien fuera en vida un verdadero revolucionario, no solo por su apoyo a la Constitución, sino porque se opuso al matrimonio civil, al Registro Civil, a la secularización de los cementerios y a la enseñanza laica.
Hoy, varios dirigentes políticos, intendentes fundamentalmente, no quieren obedecer la ley suprema de sus jurisdicciones municipales. Es que muchas de esas cartas orgánicas prohíben expresamente las re-relecciones de los intendentes, algo que muchos ansían.
Los argumentos para desobedecer las cartas orgánicas hablan del antecedente de Eduardo Brizuela que se hizo elegir por tercera vez en el cargo de intendente de la Capital en el año 1999 aunque estaba prohibido en el texto que él mismo juró. Pero todavía, ahora el mandatario intenta convencer al actual intendente Ricardo Guzmán de que haga caso omiso a la Carta Orgánica Municipal que prohíbe las re-re. Una vergüenza.
Por eso hoy no serán muchos los que lo recuerden a Esquiú, que evidentemente no es igual a muchos dirigentes políticos locales. Eso es obvio. Estos dirigentes de hoy se desviven por acceder a cargos de privilegio diferente del fraile franciscano que el 12 de diciembre de 1880 fue consagrado obispo de Córdoba, dignidad que aceptó muy a regañadientes y sólo porque fue una orden directa del Papa.